El derecho al juego: Lecturas y evocaciones de José Joaquín Blanco – José Mariano Leyva y Sergio Téllez-Pon

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jose joaquin blancoEl derecho al juego: Lecturas y evocaciones de José Joaquín Blanco es una compilación realizada por José Mariano Leyva y Segio Téllez-Pon en torno a los sesenta años de José Joaquín, mismos que sucedieron en 2011. Dos años después el libro finalmente llega a librerías por Quimera ediciones, y busca ser un testimonio y homenaje a una de las figuras centrales de la cultura en México en la segunda mitad del siglo XX.

En su momento, a José Joaquín se le asoció como la interesante pareja sentimental de Carlos Monsiváis. Poco después, sin embargo, su inteligencia lo llevó a tener su propio reflector. Periodista del entonces revolucionario Unomásuno, José Joaquín llevó a la crónica como un ejercicio lúdico y crítico, sin que ambas naturalezas se contrapusieran. En este sentido, su obra habla por sí mismo. Dotado de un hambre por el conocimiento, de un espíritu crítico y mordaz, de un sentido del humor que nos recuerda a Oscar Wilde, así como de una erudición desbordante, José Joaquín es, quizás -junto a Hiriart, Pitol y José Emilio Pacheco, aunque notablemente más joven que estos tres-, de los últimos escritores mexicanos cuya inteligencia los acerca a la figura de genios.

Dicho esto, El derecho al juego pretende dar mayor información sobre las diversas dimensiones de la obra de Blanco. Para esto, diversos escritores se reunieron para tal propósito: Jaime López relata la experiencia de llevar su novela El Castigador a escena -misma que José Joaquín actúa en su momento-, al tiempo que José Mariano Leyva habla de su labor invaluable como cronista en Función de medianoche y Un chavo bien helado.

José Joaquín Blanco vivió con excepcional intensidad la ciudad de los setenta y los ochenta. Y dejó testimonio de ello. (…) Blanco heredó a la letras la capacidad crítica. La ausencia del soborno. Mientras tanto, la ciudad -con sus descabelladas ansias de modernización- insistió en una unificación rasera. El cronista decidió entonces defender su individualidad.

José Woldenberg, por su parte, relata su viaje juntos a Avándaro, así como estampas varias de su amistad, mientras que Sergio Téllez-Pon se detiene en la visión homosexual de su obra, revelada a partir de ese magnífico ensayo Ojos que da pánico soñar:

En “Ojos que da pánico soñar”, escribe Blanco que los homosexuales no tenemos esencia sino historia: “obligados a inventarse una vida -pensamientos, emociones, sexualidad, gustos, costumbres, humor, ambiciones, compromisos- independientemente, en la periferia o en los sótanos clandestinos de la vida social”.

Alejandro García Abreu se detiene en su obra de ensayo y crítica literaria, cuyas lecturas he tenido el placer de realizar a partir de Retratos con paisaje:

Blanco privilegia la literatura como diálogo con el lector. Es su tenaz responsabilidad intelectual. El ensayista cifra la pasión crítica y hace gala de una formidable generosidad como conversador de libros: “El crítico debe ser siempre un artista a su modo: ‘El único hombre con jerarquía para la crítica es el propio artista’, estatuyó Emilio Ballagas. Se puede crear y conversar de literatura, como se puede amar y hablar del amor, morir y hablar de la muerte, sufrir y hablar del sufrimiento. También la conversación crítica de libros, cuando es profunda y talentosa, es gran arte literario, o intenta serlo. Converso de libros: creo mis lecturas”.

En este sentido, la inteligencia de José Joaquín es apabullante. Mucho de esto se puede leer en su blog, o bien, en los artículos que escribe para la revista Nexos. Luis Miguel Aguilar, a su vez, se detiene en su obra poética, mientras que Luis Zapata cierra el libro con un retrato muy honesto de su amistad, entre poemas, teatro y películas.

Enhorabuena llega este libro para hablar de un autor a quien la cultura en México le debe mucho. No sólo son recordadas sus polémicas contra Paz o Monsiváis, sino la excelente crítica literaria que realiza para compartir esa especie de felicidad que nos es destinada a partir de los libros -o cómo él mismo diría, la lectura inteligente y sensible de textos y hechos-.

Hablan también por la manera en que Blanco no hace distingos entre vivir la vida y vivir la literatura.

En Blanco, quién afortunadamente sigue vivo, tenemos a uno de los más grandes escritores completos -narrador, dramaturgo, poeta y crítico- que ha visto nuestro país. Ojalá que este libro ayude a dar a conocer un poco más su obra. Como parte de esta compilación, el texto de Sergio Zurita Encuentros con José Joaquín Blanco puede leerse aquí.

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