search instagram arrow-down

Author

Follow El Anaquel | Blog Literario on WordPress.com

Instagram

La Revolución será monumental o no será El papel de los monumentos en la Revolución Mundial "Ensayos del dolor propio" cabalga entre la poesía, el ensayo y la autobiografía. No destaca en ninguno, pero no es ahí donde hay que detenerse. En este libro Salva G. Barranco ha logrado proponer una sensibilidad a la vida tan cruda y natural, que es difícil hallar símiles. Tiene algo de Genet, sí, pero también un poco de Radiguet. Sentir, propone Barranco, no es otra cosa que experimentar dolor ("Querer es esencialmente sufrir, como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor", Schopenhauer dixit). Los ensayos de Barranco funcionan, además, como artefactos en los que el autor dialoga con la escritura y el cliché de la página en blanco, por ejemplo, cuando teoriza que "la escritura sobre negro consiste en vaciar la página" o cuando dice que lo importante "sucede en los márgenes, en los bordes, en los filos, a punto de caerse de la página" (Barranco pasa la segunda mitad del libro escribiendo en estos bordes). El libro me interesa en cuanto a la poética que contiene, una niñez llena de dolor mudo y lo romántico como traición. Del resto —los juegos— podría prescindir, aunque me gusta lo que ha hecho la editorial, Contraescritura, para reinventar el libro y apoyar así lo que escribe Barranco: "las narraciones se me acaban deshilachando". Sofia Sigo con Girona En medio de la guerra, una familia yugoslava pasa del fascismo al comunismo y de la esperanza al desencanto al mismo tiempo que el protagonista abandona la niñez. La novela de Ćosić es como un desfile vertiginoso en el que vemos pasar a una familia histérica y entrañable entre las ruinas de la historia: "La vida en familia se parecía a una película, emocionante, insólita, a veces bastante aburrida. La vida en familia evocaba sin cesar una historia leída hacía ya tiempo, olvidada, con pasajes oscuros. La vida en familia se componía de acontecimientos (...); los acontecimientos que sucedían en familia se llamaban <vida>, una palabra muchas veces usada y pocas comprendida". Publicada en 1969 por primera vez en una edición artesanal, el libro se convirtió en poco tiempo en una novela de culto al hablar de una época de caos y miedo y, en medio de esto, el humor como única salvación posible.

Big Baby – Charles Burns

charles burns kaballa bonga

bigbabyConocí a Charles Burns por Best American Comics, antología que desde 2006 reúne a los mejores historietistas de Estados Unidos y Canadá en un volumen anual con fragmentos de su trabajo. Big Baby es parte de los trabajos que Burns realizó para RAW, la revista avant-garde de comics fundada en 1980 por Françoise Mouly y Art Spiegelman, y que ahora Fantagraphics Books antologa de nuevo en una edición que incluye cuatro historias: Bib Baby, Curse of the Molemen, Teen Plague y Blood Club. En las cuatro historias el protagonista es Tony Delmonto, un niño con una imaginación desbordada que alimenta a través de consumir todo tipo de comics y películas de terror y ciencia ficción.

Basta leer la introducción al personaje que presenta Burns para entender qué clase de chico es:

Tony vive en la frontera entre la realidad y la imaginación: en Curse of the Molemen no sabemos a ciencia cierta si los monstruos que ve en el patio de sus vecinos son reales o no, pero al margen de esto la historia desarrolla otra clase de monstruosidad –velada, pero no por eso irreal–: la de nuestros vecinos y sus pasiones –la historia cierra con un efecto que Lugones nos ha ya enseñado: lo fantástico tiene que trasminar hacia la realidad del universo descrito para sembrar la duda y el desconcierto–.

En Teen Plague vemos otro tipo de historia: lo fantástico no invade lo real, pero sirve como manera de explicar el mundo. Estirando al máximo la intención de la historia podría funcionar como metáfora del mito y la ciencia: Tony cree que la hermana de su mejor amigo ha sido infectada por invasores extraterrestres, dado que presenta síntomas similares a los que ha leído en un comic. Al final todas las piezas encajan en su descabellada teoría, aunque lo que en verdad sucede es algo que no se menciona en ningún momento: el contagio de sífilis entre la chica y su novio.

Blood Club es un relato más tradicional dentro del género y refleja hasta cierto punto un rito de paso que el propio Burns podría haber experimentado en su biografía:

I guess I have to own up to the fact that my character Big Baby is in many ways an abstracted reflection of my own chilhood growing up in middle class suburban America. We both like the same TV shows, we both like the same toys, and we have a pretty vivid imagination that sometimes gets us into trouble.

La historia tiene una clara influencia de Poe (el corazón delator, el gato negro) y, aunque termina con una moraleja, no decepciona.

En cuanto a la técnica, poco puedo detallar. Me parece que el signo de Burns es su manejo del blanco y negro –motivo que marcó desde un inicio su trabajo y que, en conjunto con sus excelentes historias, le valió, el premio Harvey a Blackhole como mejor novela gráfica en 2004–. Como detalle curioso, vean la serie fotográfica que Max Oppenheim y Bill Turpin desarrollaron en torno a esta obra. Pueden, además, leer una entrevista con Charles Burns acá.

2 comments on “Big Baby – Charles Burns

Responder
Your email address will not be published. Required fields are marked *

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: