El cuento más memorable del mundo – May Sinclair

Me piden el cuento más memorable de cuantos he leído. Pienso en “El escarabajo de oro” de Poe, en “Los expulsados de Poker-Flat”, de Bret Harte; en “El corazón de las tinieblas”, de Conrad; en “El Jardinero”, de Kipling -o en “La mejor historia del mundo”-; en “Bola de sebo”, de Maupassant; en “La pata de mono”, de Jacobs; en “El dios de los gongs”, de Chesterton. Pienso en el relato del ciego Abdula en “Las mil y una noches”, en O. Henry y en el infante don Juan Manuel, en otros nombres evidentes e ilustres. Elijo, sin embargo, en gracia de su poca notoriedad y de su valor indudable, el relato alucinatorio “Donde su fuego nunca se apaga”, de May Sinclair.

Recuérdese la pobreza de los infiernos que han elaborado los teólogos y que los poetas han repetido; léase después este cuento.

Esta valoración es de 1935 (recordemos que Borges nació en 1899). Me pregunto si hubiera repetido la elección el viejo Borges, presto como era al arrepentimiento. Pese a esto, es entendible, dada su fascinación por el tema del infierno y la noción de eternidad del castigo divino.

Dicho esto, dejo a su consideración el texto, para que sean ustedes mismos quienes lo evalúen.

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