El Anaquel es un blog y podcast sobre literatura, libros y cultura, conducido por Roberto Wong desde la ciudad de Barcelona.

Un hombre abandona a su familia…

Last Updated on: 21st diciembre 2017, 05:02 pm

Un hombre abandona a su familia. Tiene dos pequeños, de cinco y tres años de edad. Decide ir por cigarros. Años después, en una mañana fría, como todas las mañanas de nostalgia, marca a casa. Le contesta un adolescente. Ricardo, pásame a tu mamá. El adolescente obedece, sin preguntar nada. La mujer contesta. Hablan largo rato. Ambos cuelgan. Él prende un cigarro y mira por la ventana. Avienta el humo al vidrio y forma la imagen de una cara sonriendo. Al día siguiente compra un boleto de tren a la ciudad donde vive la mujer y los dos adolescentes. Falta una semana para que el hombre aborde ese tren y los reencuentre. Pasa esos días realizando las más absurdas tareas: se rasura, de quita los pelos de la nariz, se corta el pelo y las uñas. Una tarde, va a que le lustren los zapatos. Otro día, se manda a hacer un traje nuevo, que recoge en la víspera del viaje. Regresa a casa, toma su maleta y sale rumbo a la estación. Se truena los dedos, mira el reloj. El tren llega, finalmente, y el sujeto en cuestión aborda y toma su asiento junto a la ventana. Son tres horas a su destino. De ahí, el tren sigue hacia el mar. Una estación sucede a otra. El hombre intenta leer el periódico, pero fracasa y mira por la ventana. El paisaje se transforma, las montañas dan paso a la pradera. Faltan cinco, cuatro, tres estaciones. Saca de su cartera una fotografía de la familia. En ella, los niños tiene todavía cinco y tres años. Su esposa es, todavía, joven. La fotografía está arrugada, las orillas se han descarapelado y ha perdido el color. El hombre voltea a la ventana: en el reflejo ve su propia imagen convertida en la de otro hombre. Dos estaciones. Guarda la imagen en la cartera y cierra los ojos. Dijo que iba por cigarros, tomó una maleta y salió. No hacía frío, al contrario, era una tarde cálida, perfecta. Los niños jugaban a los cochecitos en el patio. La mujer estaba en el baño. Tomó una maleta y salió. Así fue, y ahora han pasado casi diez años. Cuando el conductor anuncia el nombre del pueblo, el hombre no toma su maleta. Desde la ventana, ve a algunos bajar. En el andén hay un par de adolescentes que le recuerdan su propia juventud, y una mujer que busca algo en su bolsa. El tren parte. Más adelante lo espera el mar.

2 respuestas a «Un hombre abandona a su familia…»

  1. Pfff….

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