Fin de Fiesta y Otras Celebraciones – Luis Bernardo Pérez

Fin de fiestaLuis Bernardo Pérez presenta en Fin de Fiesta y Otras Celebraciones “narraciones, cuentos y narrativas de largo aliento (…) que provocan asombros, sorpresas y reflexiones inquietantes”. El libro, publicado en Ficticia, contiene 63 textos en los que vemos, en el mejor de los casos, juegos y retruécanos de situaciones ya conocidas:

El castigo impuesto a Prometeo por el vengativo Zeus todavía despierta nuestra compasión. Llenos de pena, imaginamos al hijo de Japeto y Clímene encadenado a su solitaria roca con las entrañas expuestas a la voracidad de un águila. sin embargo, nadie parece sentir lástima por la hastiada ave, la cual desearía poder cambiar de menú aunque sea una vez por semana.

Así, el autor nos presenta a un “Oso Negro” alcohólico, a una Cenicienta convertida en hombre lobo, al perrito de RCA Victor convertido en melómano, etcétera. En otras ocasiones, Bernardo Pérez a lo que apuesta es a la sorpresa de una situación conocida:

Con motivo de mi octavo aniversario, papá y mamá organizaron una fiesta en casa. Hubo juegos, globos y serpentinas. También un mago. Durante la función, Shankar el Magnífico solicitó un voluntario y, como era mi cumpleaños, fui el elegido. Pasé al frente en medio de una gran expectación y me introduje en un baúl misterioso. Desde entonces nadie ha vuelto a verme.

En ambos casos, el ejercicio propuesto es el mismo: mirar con frescura el lugar común, ya tantas veces visitado. Funciona, hasta cierto momento, aunque la sorpresa es a medias y lo más que podemos rescatar del libro es la anécdota, la ocurrencia:

Agobiado por la miseria y el desempleo, aquel mago se veía obligado a sacar cada noche varios conejos de la chistera para alimentar a su numerosa familia.

No hay que pedir mayores pretensiones a un ejercicio que, en el fondo, es un divertimento. De los 63 textos, el lector se quedará con aquellas lecturas que hagan eco a situaciones que ya haya anticipado, que reverberen con aquellos juegos de la infancia y la imaginación que hemos perdido ante lo abrumador de lo cotidiano. Ésta es su principal virtud, y tal vez también, su principal carencia, ya que la vida no está presente, más que como el recuerdo vago de un patio de juegos:

Durante una asamblea, los animales del bosque mitológico decidieron desterrar al Ave Fénix. No fue una decisión sencilla, pues siempre había sido un pájaro amable y simpáctico, incapaz de cometer una infamia o traicionar la confianza de sus amigos. Sin embargo, era necesario tomar medidas radicales, pues nadie estaba dispuesto a seguir tolerando su imprudencia. Y es que cada vez que se le ocurría prenderse fuego para renacer de sus cenizas, terminaba provocando un incendio forestal.

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