El Viaje – Sergio Pitol

Last Updated on: 21st diciembre 2017, 05:11 pm
El Viaje relata un periodo de dos semanas, en 1986, donde Sergio Pitol visita rusia y Georgia. Esto lo hace mientras es Embajador, o agregado cultural en la república checa. Su entusiasmo por los rusos y su literatura es evidente, y el libro es un interesante retrato del Imperio (como lo llamaría Ryszard Kapuściński) y su ambiente cultural al inicio de la Perestroika.
De esta manera, Pitol recoge en este libro las hazañas, memorias, notas históricas y lecciones literarias de esos días en 140 páginas, mismas que no dejan de mostrarnos la maestría del autor con la palabra, su sapiencia, y por qué no, también su ego como escritor y hombre de mundo. Resulta desconcertante, sin embargo, que todas sus críticas al sistema ruso (totalitario, como sabemos) no dejen transminar ni una gota de ironía ante la situación de méxico y su dictadura perfecta. ¿Es que acaso Pitol no conoció el control total del PRI sobre el Estado? ¿La manipulación de la información ? ¿No vio la cruel matanza del 68? Si lo hizo, ni se enteró. Y si no abrió la boca, sobre todo al criticar al régimen soviético, fue porque todas estas experiencias fueron a costa del Estado. Sus puestos de Embajador, Agregado Cultural y demás, fueron a expensas del partido que por 70 años saqueó al país.
¿Cómo cuestionar la mano que te da de comer? ¿La mano que te ha llevado a todos estos lugares de los que ahora escribes? El ensueño de Pitol tiene raíces profundas en la depravación que hoy aniquila nuestro país. Ante esto, no puedo sino calificar de hipócrita el ejercicio que Pitol hace al hablar de la URSS, aún cuando intente ceñirlo solamente al ámbito literario. Decepcionante libro, aunque no resto el valor intelectual que presenta para el lector (como la síntesis que hace de la vida de Marina Tsvietáieva).
Si desean leerlo, no lo compren, pueden verlo completo acá. Una reseña positiva de Alvaro Enrigue puede ser leída aquí (Letras Libres, qué sorpresa).
— “A finales de 1968 dejé la embajada de México en Belgrado, donde desempeñaba mi primer cargo diplomático. Me resistí a seguir colaborando con el gobierno mexicano después de Tlatelolco. Regresé a México y encontré la atmósfera irrespirable” nota a Diario de Escudillers, Barcelona, 1969.
Gracias por el comentario, Benito. Tendré que revisitar este texto y mis juicios al respecto.