El señor Valery – Gonçalo M. Tavares

El único modo de que la verdad sobreviva es multiplicándola

Les conté de Gonçalo M. Tavares al hablar de Señor Henri. Promesa de la literatura portuguesa, Tavares entrega en el Señor Valéry la imagen de Paul Valéry, de quien pueden leer más acá. En el libro, el señor Valéry no ve el mundo con los mismos ojos que el resto de la gente: es un poeta del razonamiento, que en algún momento diría: “todo poema que no tenga la precisión de la prosa no vale nada”.

¿Qué es lo que nos cuenta Tavares sobre Valéry, más allá de las postales cómicas que rayan en lo absurdo? Me parece que es un homenaje al ejercicio intelectual, un tierno gesto de reconocimiento ante el trabajo bajo el que Valéry pretendió girar su vida:

El señor Valéry estaba casado con un ser ambiguo, como él mismo solía decir. Cuando el señor Valéry necesitaba algo que podemos llamar X, el ser era X; y cuando necesitaba algo que podemos llamar Y, el ser era Y.
El matrimonio funcionaba porque el señor Valéry solo tenía dos voluntades. Si fuera sólo X, me cansaría. Y si fuese sólo Y, me aburriría.
Por fortuna, decía el señor Valéry, hay X y Ys imperfectas. Y con un extraño juego de palabras concluía, irónico: Y eso, para mí, es perfecto.
Sin embargo, nadie había visto jamás al señor Valéry acompañado.

Libro harto disfrutable, parte ya de un universo imprescindible para los amantes de las letras: el Barrio de los Artistas, y sus encantadores vecinos.

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