Cuadriculado azaroso de calles y personas

Cuadriculado azaroso de calles y personas

Last Updated on: 21st diciembre 2017, 05:55 pm

F. tuvo el siguiente sueño: se encuentra en la calle con Y., de manera fortuita, en un corredor o en un elevador. Se saludan. Ella entonces quiere escapar, salir de ahí corriendo. Luego, una voz. Tiene una hija tuya. Una hija, piensa. De un año. Una hija. F. persigue a Y., para preguntarle si es verdad. Es verdad, contesta Y. Una hija, tengo una hija.

Despierta. Hace 1 año que F. no ve a Y., y no sería mucho, de no ser por dos cosas: F. nunca había soñado tener una hija, así, materializada, tan real como a veces son los sueños. Dos: días antes, e inconexos entre sí, tres fantasmas de Y. cruzaron: el primero en una página web, el segundo en una conversación, y el tercero en un recuerdo.

Siendo F. como es, se pregunta si este es uno de esos momentos en los que piensas en alguien, y te llama por teléfono, o bien, algo ha pasado con esa persona, algo importante, y cierto eco llega de distintos lados. Cree en estas supersticiones porque su madre sueña a veces con su padre muerto, y siempre es una señal de algo, muy bien no sabe de qué, pero de algo.

Así, F. se queda pensando en el destino, el libro de la , los dejá vu, el eterno retorno, esas pruebas sin testigos que sólo nos reconfortan ante la inevitabilidad de haber nacido.

Da un trago a su café y sale a la calle. Alguien pasa y, sin fijarse, choca con él y le tira su vaso. Se disculpa. Curiosamente, se parece a Y. Otra vez, las posibilidades se abren en ese matriculado azaroso de calles y personas.

Roberto Wong

Roberto Wong

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