Ferdydurke, de Witold Gombrowicz, a más de 70 años de su publicación

Ferdydurke, de Witold Gombrowicz, a más de 70 años de su publicación

Last Updated on: 18th abril 2021, 12:43 pm

 

Ferdydurke, de Witold Gombrowicz, es una novela absurda, irreverente y erótica, y se caracteriza a grandes rasgos por el problema de la identidad y el de la forma. Es, en un primer nivel, una fantasía derivada de los tortuosos años escolares de Gombrowicz. En cierto sentido, funciona como una anti-bildungsroman en la que Pepe, un hombre de 30 años, es obligado a regresar a la escuela tras escribir el manuscrito de un libro —intentan forzarlo a ser un joven, a eliminar el “amaneramiento, la pose” que lo empuja a pretender que es un adulto.

«El idiótico e infantil cuculato me paralizaba, quitándome toda posibilidad de resistencia; trotando al lado del coloso que avanzaba a pasos gigantescos, no podía hacer nada a cause de mi cuculeíto. ¡Adiós, espíritu mío; adiós, obra, adiós mi forma verdadera y auténtica, ven, ven en forma terrible, infantil, verde y grotesca! Cruelmente achicado, troto al lado del Maestro enorme que murmura:
—Ti, ti, gallinita… Naricita mocosa… Me gusta, e, e, e… Hombrecito peque… pequeñito… pequeñuelo… e, chico, ti, ti, cucucu, cuculi, cuculucho.»

Pepe pasa del colegio —en el que se debate a los puños la inocencia— a la casa de los Juventones, una familia a la que el Maestro confía la labor de transformar al impostor en un joven de nuevo. El plan, al poco tiempo, se revela: los Juventones tienen una hija, Zutka, de la que Pepe se enamora.

«Comprendí en seguida que era un fenómeno muy poderoso, más poderoso quizás que Pimko y tan absoluto como él en su género. (…) Era igual a él, pero más fuerte, del mismo tipo pero más intensa, la perfecta colegiala en su aire colegial, perfectamente moderna en su modernismo. Y doblemente joven —una vez por la edad y otra vez por su modernismo—; era eso, juventud por juventud. Me asusté, pues, enfrentándome con algo más fuerte que yo.»

La novela galopa febril entre el absurdo y el surrealismo, al mismo tiempo que una sub-trama comienza a aparecer: nuestro personaje busca, todo el tiempo, algo que se le escapa de entre las manos.

«De nuevo… de nuevo reanudaba la conversación, trataba de entrar en confianza, hacerlo hablar, lograr la amistad, pero las palabras, todavía en los labios, degeneraban en un idilio sentimental y absurdo. El peón contestaba, como podía, pero era evidente que todo eso comenzaba a aburrirlo y no concebía qué quería de él el señorito chiflado. Polilla se metió por fin en la barata verbosidad de la Revolución Francesa, explicaba que todos los hombres eran iguales y bajo este pretexto exigía que el peón le diera su mano. Pero éste se negó terminantemente»

Ferdydurke puede leerse como una lucha violenta y demoledora contra la cultura pero, también,  como el intento del autor por mantenerse indemne ante las poéticas e ideologías dominantes, batalla en la que la victoria significa salvar el alma misma.

Cansado, tal vez, de los errores en la interpretación de sus libros, el polaco se asumió como heredero de su propia exégesis —“(Gombrowicz) pretendía establecer por su cuenta el canon interpretativo de sus obras”, escribe Bozena Zaboklicka en el prólogo de sus Diarios (escrito entre 1953 y 1969). Así, utiliza éste, así como los prólogos de sus textos, para explicar cómo debían ser interpretados sus libros.

El Ferdydurke contiene así las aclaraciones del autor, entre las que destacan su objetivo (“Ferdydurke plantea esta pregunta: ¿no veis que vuestra madurez exterior es una ficción y que todo lo que podéis expresar no corresponde a vuestra realidad íntima?”), el rol de la cultura (“infantiliza al hombre porque ella tiende a desarrollarse mecánicamente”), así como la búsqueda de cierta autonomía (“En vez de esconder mi insuficiencia cultural, (…) los desnudé con toda crudeza y además demostré mi propia in-conformidad con la forma de la obra: el lector puede ver cómo me enloquece la tiranía de las formas idiomáticas, el mecanismo del estilo, etc.”).

Acaso sea en esta última idea donde encontramos los atributos más interesantes de la obra de Gombrowicz: la libertad –y su relación con la identidad– son una suerte de leitmotiv que encontramos tanto en Ferdydurke como en otras de sus obras, “el yo que se busca y se afirma afrontando una serie de sistemas” o formas.

De esta manera, todo lo que Gombrowicz escribió podría leerse como un acto de rebelión y, por ende, como una autoafirmación, un campo de batalla en el que el individuo se mantiene en tensión constante entre lo que se espera de él y su propia naturaleza inacabada –en su prólogo a Pornografía, Gombrowicz escribe: “(en el libro) se revela otra mira del hombre; más secreta, indudablemente; ilegal, en cierto modo; su necesidad de lo No-Realizado, de la Imperfección, de la Inferioridad, de la Juventud”.

Witold Gombrowicz en

Durante la mayoría de los 24 años que residiría en Argentina, Gombrowicz sería ignorado o desdeñado por los círculos literarios e intelectuales de Buenos Aires, en gran parte debido a su propio carácter —en una ocasión en la que se le preguntó qué se necesitaba en para adquirir madurez literaria, Gombrowicz respondió: “Maten a Borges”. Pese a esto, su obra cobraría gran notoriedad después de la guerra. Deleuze diría que Gombrowicz fue, junto a Joyce y Borges, “el tercer mosquetero del vanguardismo” y, en 1967, ganaría el Premio Formentor por su novela Cosmos, un libro sobre “la formación de la realidad” (Gombrowicz dixit).

“¿Qué méritos tiene ante el jurado que le entrega el Formentor?”, se preguntara Mariano Betelú en un artículo publicado ese mismo año:

Una novela policial –como define a la suya Gombrowicz– es una tentativa de organizar el caos”. El argumento, si lo hay, incluye datos dispersos que organizados conducirán a un todo; en sí son muy poco: un gorrión estrangulado en una trampa, un pedazo de rama pendiente de un hilo, el tamborileo de los dedos de algunos personajes durante la cena, un gato estrangulado por el protagonista: en rigor no suceden (grandes) hechos exteriores en Cosmos (…), sus personajes nunca están problematizados a priori; jamás se detienen a filosofar porque no son intelectuales; si los hay son mezquinos, perversos y para nada lúcidos –el autor parece no creer mucho en la inteligencia. En él no hay un motivo épatant[7], sino el deseo de colocar la por sobre la obra de arte, incrustarla así en la novela[8].

Al final de su vida, Gombrowicz sería nominado en diversas ocasiones al Premio Nobel de Literatura, aunque en ninguna de ellas resultaría galardonado –la leyenda cuenta que estuvo a un voto de recibirlo en 1968, año en que ganó, sin embargo, Yasunari Kawabata.

A las personas interesadas en mi técnica literaria les transmito la siguiente receta. Entra en la esfera del sueño. Tras lo cual ponte a escribir la primera historia que se te ocurra y escribe unas veinte páginas. Luego léelo.

Sábado, 1954

Roberto Wong

Roberto Wong

9 comentarios en «Ferdydurke, de Witold Gombrowicz, a más de 70 años de su publicación»

  1. Quedo con ganas de echarle un vistazo a ese libro. Mañana mismo lo busco en la biblioteca (ahora está cerrada, paciencia). Eso de que alguien no quiera ser un escritor polaco sino él mismo suena muy razonable, siempre y cuando uno no sea precisamente un escritor polaco. En fin, supongo que para eso se escribe, para no ser (en modo alguno o al menos únicamente) el tiparraco que uno es.
    Saludos.

    https://imagoestinaqua.blogspot.com/

  2. habría matado a Borges, por decir que Pinochet «es un caballero» qué idiota!
    no me vengan con separar al hombre de la obra–a mí, no–a mí me mataron mi gente–la colgaron esposada de un helicóptero y la tiraron al río—hay cosas y cosas—Sí , señor!

  3. Estas seguro que se va de Polonia escapándose del comunismo?. Hace una crítica al nacionalismo polaco..tres días después de partir hacia la Argentina comienza la guerra..Polonia es invadida por ese nazionalismo que el propio autor reprochaba…Además de no haber comenzado la guerra el hubiera vuelto a su país..A la Argentina venía solo por un par de semanas…entonces, de quién se escapaba?

    1. No estoy seguro a qué idea te refieres. Escribo: “Invitado por la gerencia de la Gdynia-América para un crucero por países sudamericanos, el polaco se embarcaría en agosto de 1939 hacia Buenos Aires[3]. En septiembre de ese mismo año Alemania invadiría Polonia, en lo que se conoce ahora como el comienzo de la Segunda Guerra Mundial”. Me parece que malinterpretas el párrafo —la referencia al comunismo tiene que ver con la etapa de Gombrowicz en Europa.

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