Un bestiario es un zoológico

Rinocherus

Un bestiario (bestiarum vocabulum) era un volumen ilustrado de la Edad Media que describía a seres reales o fantásticos. La imaginación del hombre fue siempre más grande que sus sentidos y, como ejemplo, destaca la anécdota de Albrecht Dürer, pintor alemán, quien dibujó en 1515 al famoso “Rinoceronte de Dürer” a partir de una descripción escrita de un rinoceronte de la India que había llegado a Lisboa poco tiempo antes. Manuel I, rey de Portugal, mandaría al rinoceronte como regalo al Papa Leo X, pero el mismo moriría en un naufragio en 1516 –no sería sino hasta 1577 que Europa vería de nuevo a otro rinoceronte.

La extensión de los viajes, el descubrimiento de que el mundo no era plano, la caída del mito HIC SVNT DRACONES, entre otras cosas, favorecieron el traslado de animales de Asia, África y América hacia Europa, principalmente a colecciones privadas, hasta el momento en el que nació el zoológico moderno: el Tiergarten Schönbrunn, en Viena (creado en 1752 y aún en funcionamiento). Era la primera vez que un libro se convertía en un lugar de paseo: el bestiario pasó a ser un símbolo del poder real.

La literatura, cautivada por este deslumbramiento, usó al reino animal también como símbolo, y a partir de entonces los escritores han hurgado en este reino para crear el antropomorfismo literario que, como diría Konyo Mobutu, hace que los animales se parezcan tanto al hombre que a veces resulte imposible distinguirlos de éste  –el más popular sea, tal vez, el de Jean de la Fontaine en el siglo XVII.

En esta línea, la extinta editorial Samo publicó en 1973 el libro Zoo en cuarta dimensión –título con una intención difusa– como un “muestrario de la fauna humana” en la que reunieron a distintos escritores latinoamericanos para “contar historias de animales que son hombres y de hombres que son animales.” Dado que el libro es prácticamente imposible de conseguir, he recopilado las historias que circulan en Internet en un índice similar al del libro. Como dijeron los editores en su momento, estos relatos enseñan “las debilidades, grandezas, características, excepcionalidades, y muchas cosas más, de los seres humanos”. El símil sirva, entonces, para hablar de nosotros mismos.

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  • Renato Prada – El combate (no disponible online)

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