Perfil de prófugo – Horacio Castellanos Moya

Ocho cuentos, un eje rector: la vida del refugiado, el escape, la revolución latinoamericana. Horacio Castellanos nació en Honduras pero vivió su infancia y adolescencia en El Salvador.  En 1979 tuvo que abandonar la Universidad de El Salvador, donde cursaba Letras, debido a la situación de convulsión social que vivía el país. Vivió posteriormente en Toronto, Costa Rica y México, donde residió hasta 1992.

Pensé que ese tipo que apenas llegaba a los 18 años, con aire desgarbado, de sabio incomprendido, había sido capaz de cambiar de carril mi vida, sin mucho esfuerzo, a punta de esas discusiones alcohólicas en las que yo terminaba enfrentado a mi perfil de prófugo.

Su prosa puntual y su tino para retratar situaciones angustiantes son su mejor carta de presentación. Sin embargo, Castellanos es hijo de otro tiempo, y hay que tener una sensibilidad especial para apreciar la verdadera dimensión de sus textos. Hasta hace cuatro décadas, Latinoamérica era un espacio donde aún se soñaba con un lugar mejor, la sombra del Che todavía existía en el imaginario colectivo, y la voluntad de transformación y el hartazgo del horror y la desigualdad influían de ánimos a una juventud comprometida con su realidad y su país. Este compromiso transmina las páginas de los textos de Castellanos, nos recuerdan otra vida en una época en la que aún no estábamos preocupados por otras cosas: una hipotéca, un viaje a la playa, nuestro cantante favorito en el reality show de moda.

Según le contó  otra vecina a mi mujer, la balacera comenzó exactamente a la medianoche. Los policías penetraron desde nuestra casa. Al parecer, un agente resbaló en el techo y se le fue un tiro. Esto alertó a los jóvenes. Estuvieron peleando como dos horas. La vecina asegura que la última pareja que quedó con vida se suicidó.

Conciencia anestesiada. Bolaño escribe un texto emotivo sobre Horacio Castellanos aquí. Retomo el siguiente párrafo:

Horacio Castellanos Moya nació en 1957. Es un melancólico y escribe como si viviera en el fondo de alguno de los muchos volcanes de su país. Esta frase suena a realismo mágico. Sin embargo no hay nada mágico en sus libros, salvo tal vez su voluntad de estilo. Es un sobreviviente pero no escribe como un sobreviviente.

Compren sus libros si los ven.

Posts relacionados