Mientras ellas duermen – Javier Marías

Los libros que no leemos están llenos de advertencias; nunca las conoceremos, o llegarán demasiado tarde

mientras ellas duermenÚltimo review del año. De entrada, gran libro. Javier Marías, junto con Vila-Matas, son dos escritores imprescindibles en nuestra lengua. En este título, Marías mezcla con gran destreza situaciones arrancadas de la cotidianeidad con un realismo mágico obsesionado en el fantasma, situando a sus personajes en un espacio indeterminado, soportado gracias a un excelente manejo del lenguaje.

Compuesto por 14 cuentos, el libro recopila textos dispersos en tiempo y espacio a lo largo de la carrera del autor, con el fin de formar una colección que testimonie el proceso de transición de Marías. Resalta la hibridez de generos literarios en los textos, y la temporalidad indefinida en algunos cuentos, “donde nada tiene un lugar definitivo, sobre todo los hechos, la gran quimera”.

Del gran prólogo que hace Elide Pittarello para DeBolsillo quisiera rescatar la reseña del cuento que da título al libro:

La historia empieza en una playa de Menorca, en verano, donde el narrador y su mujer espían divertidos a los bañistas, fjándose especialmente en un cincuentón de aspecto vulgar que todos los días y a todas horas graba con una cámara de video a su joven pareja, de una belleza irreal. Si bien arranca en tono festivo, “Mientras ellas duermen”  es el relato que, junto con “La canción de Lord Rendall”, plantea más dramáticamente el tema del amor pasión.

Esta historia desesperadamente terrenal, donde amor y muerte renuevan su peligroso enlace, es la que acaba inquietando más, no tanto por lo que se hace, sino por lo que se piensa y dice en ella. (…) Abandonadas las defensas del humor, el narrador insinúa la banalidad del mal a partir de una conversación con el hombre de la playa, que se aloja en su mismo hotel.

Es de noche, todos duermen excepto ellos dos, sentados en la oscuridad junto a la piscina. Entonces un calcetín mojado que gotea en el respado de una tumbona desasosiega más que la aparición de un fantasma si pertenece a quien nos inocula su afán. El narrador se fija en la prenda de su interlocutor apesadumbrado, piensa cuán desagradable sería tocarla con un pie, se mete por un instante en la piel del otro que le sigue hablando. Y así palpa el miedo del tiempo que desconoce, del espacio que no ve. Las palabras fluyen y no pasa nada. O eso parece. Desde la incertidumbre, una mente asustada ya no puede detenerse. Enmudecido e inmóvil, el narrador imagina.

Vale la pena además parar con atención en “La dimisión de Santiesteban“, que me recordó a “La invención de Morel“; “El espejo del mártir” y “El viaje de Isaac”, borgianos a mi gusto; y “Portento, maldición”, gran y divertido texto que le hace un guiño a “La conjura de los necios“.

La literatura da luz sobre la vida, nos permite el acceso a realidades que son las nuestras en un universo paralelo. En ese sentido, vale la pena detenerse en este autor y apreciar la posibilidad de otras realidades en sus textos. Si su propósito es leer más en 2011, regálense este libro de Reyes.

PS. Como conversación paralela, la temática que abre Derrida con la afirmación “the future belongs to ghosts” será tema de un post en el futuro.

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