Lola Beltrán in concert – Alfredo Bryce Echenique

Y entonces mi mujer me abandonó. Nos habíamos amado tanto y, con gracia, éramos aún capaces de amarnos más, dentro del amor. Éramos muy jóvenes y muy felices, pero me imagino que ella hizo sus cálculos y dos más dos no le fueron cuatro. Algo así. O era que nadie nunca iba a ganar dinero en esa casa y a ella le entró miedo. Total que, de regalo de separación, me pidió que le obsequiara un tocadiscos para seguir oyendo en Lima la misma música que oíamos en París, para acordarse siempre de mí cuando me olvidara.

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