Grandes Hits Vol. I – Nueva generación de narradores mexicanos

El escritor quiere hablar de lo que es la vida. Tryno Maldonado (editor-compilador) hace un símil con la música mexicana para rastrear las corrientes literarias de la literatura nacional y mapear a los “nuevos” narradores del escenario actual. Las entrecomillas sitúan a nueva generación entre los 41 y 50 años, una edad un tanto arriesgada para seguir apelando por el adjetivo de nouvelle. La mecánica de selección es deficiente, pero el mismo editor lo acepta: una lista de recomendaciones que arrojó nombres en común.

Es claro que no necesariamente los escritores más visibles son por consecuencia los más talentosos

Eso ya dice mucho, aunque el ejercicio, sin embargo, sea interesante. Tryno despega a esta generación de narradores  de la influencia de Paz y de Reyes. Al contrario de mi generación, la tecnología es un espacio al que migraron, por lo que el tema aparece casi como obsesión en algunos de los relatos. Otras pistas: vivieron el desencanto de las mentiras del poder, y “todos los prefijos post como formas de resistencia o novedad”.

Lo que estos narradores exponen, sea cual sea el escenario (…) son las nuevas dinámicas que ha encontrado el ser humano para entablar nexos con la comunidad en este nuevo orden global, las maneras en que se reagrupa y en que se reconoce en sociedades propias.

El escritor quiere hablar de lo que es la vida. Los caminos, para esto, son variados. Maldonado, en su introducción, analiza cada caso y da su propia radiografía en torno a los trabajos de los antalogados, agrupándolos en clusters en los que encuentra los puntos concomitantes de sus propuestas. Su visión es válida, aunque la gravedad bajo la que orbitan sus opiniones es limitada, regresando invariablemente a México como punto de partida. ¿Y si la literatura pudiera escapar de los signos localistas, ser algo más?

Algunos otros, por su parte, incurren con docilidad en la ciencia ficción como vehículo para la ocurrencia o la denuncia social, o se quedan sólo en la imaginación como pirueta de lo intrascendente, o en el escolio sin perturbación, o en el costumbrismo anecdótico del globalizado, aunque técnicamente su dicción sea, luego, congruente o irreprochable.

El escritor quiere hablar de lo que es la vida. Mis opiniones, en este sentido, nacen de lo que considero parte de ese retrato. Alberto Chimal participa aquí con un extracto de una novela suya altamente recomendable (Los Esclavos). Julieta García González, por su parte, con Perro; Alain-Paul Mallard, con Ameising; David Miklos, con 22; y Antonio Ramos, con Villaldama, logran cuentos que hablan de lo minúsculo para llegar a lo general, desmenuzan la experiencia de la vida.

La cita que abre el párrafor anterior es de Geney Beltrán Félix, en una reseña mucho más crítica publicada en Letras Libres. Querer gustar sería la trampa a la que hay que temer, dice. La sentencia puede dar una pista. Aunque limitado, la selección de cuentos en este libro da una guía hacia los derroteros de la narrativa mexicana actual. Desilusiona la poca variedad de caminos, y los resultados en términos de exploración literaria. La mayoría de los textos cumplen con su objetivo, aunque hace falta ver los destellos de genialidad que seguramente existen en la generación de escritores del 70. Lo que valdría la pena es un comparativo contra la generación del 80, encontrar las convergencias o las disputas generacionales, pero el Vol. II aún no sale a la venta.

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