Forward Kioto – Juan Villoro

Forward Kioto La RatonaForward Kioto es un relato sobre la amistad, pero también sobre las imágenes. La tesis es simple: imposible descifrar las cosas que nos rodean, en este caso, el sentido de una fotografía, o de los actos de un amigo. En línea con los cuentos de La casa pierde, Villoro teje en este relato una situación de la que no tenemos todas las piezas: un sujeto vive en Kioto, y recibe correos electrónicos de su antiguo socio, ahora muerto. En cada página vamos recuperando pedazos de la historia: su aversión a la fotografía digital, su antigua relación de trabajo con Rodríguez Chico, el desarrollo de su actual relación con la que ahora es su mujer, Naomí, una chica mitad japonesa, mitad española, con la que trabajó en una editorial en México.

Quince piedras forman un paisaje que puede representar montañas sobresaliendo entre las nubres, animales cruzando un río o islas a la deriva. Al caminar de un lado a otro es difícil saber que contiene quince piedras, pero no hay un solo punto que permita ver las quince al mismo tiempo. Todo está ante los ojos, pero el paisaje de conjunto es invisible. Pensé en las fotografías: piedras de un jardín de arena, fragmentos de lo que sólo se entiende en partes.

Este fragmento es clave para entender el relato. Para algunos, Forward Kioto funciona como “un ensayo sobre la naturaleza  enigmática de las imágenes, convirtiendo la escritura del relato en fundamental estrategia retórica para responder también al suspenso de algunas cláusulas existenciales” (Areta, NA). Es una lectura válida, aunque, como toda obra de Villoro, un sentido más tangible aterriza en una experiencia harto conocida: la vida y sus paradojas, la ambigüedad de las situaciones, la incongruencia. Lo desconocido en nosotros mismos y en los otros. Como comenté anteriormente, Villoro es un maestro para trazar, sin aburridas explicaciones, la psicología de sus personajes.

Nota aparte merece la edición de Ratona Cartonera, editorial surgida por la influencia de  Eloísa Cartonera en Buenos Aires, y que se caracteriza por el uso de materiales reciclados y por emplear formatos artesanales, en una búsqueda de independencia ante el mercado editorial imperante. Por dicha razón, los tirajes no son de más de 150 ejemplares en el mejor de los casos, y cada portada es diferente. En éstas, el autor cede los derechos de reproducción de su obra, a partir de la leyenda “Agradecemos al autor su cooperación, autorizando la publicación de este texto», dado que las ganancias prácticamente sirven para cubrir el proceso de producción y ayudar a algunos actores sociales involucrados: ONG’s, programas de inclusión social para niños de la calle y presos, entre otros. Para un artículo interesante sobre este fenómeno, revisen aquí y aquí.

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