Last Updated on: 26th septiembre 2026, 11:22 pm
Al salir de la oficina -traje gris, slim fit, lentes de pasta, zapatos negros- pasé frente a un mendigo. No me pidió dinero, simplemente se limitó a sonreír, a mirar mis pasos frente a él. Sentí que me despreciaba.
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Regresa el blog, después de una mudanza infinita. Acomodar los libros, una delicia. Recuerdo aquello que dijo Monterroso:
Antes, cuando leía un libro especialmente bueno, lo disfrutaba con la esperanza de releerlo algún día; si por si acaso, por fin, ahora lo releo, siento que probablemente no habrá otra oportunidad.
El carácter inevitable del melancólico o, a cada rato vivimos las últimas cosas.
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Intención de escribir, fracasos constantes. La palabra, ese oficio que no tengo. La novela: eterno retorno a las correcciones, proceso desgastante, interminable. No hay parte de ventura en esta aventura: la a, primera sílaba y letra, representa una condena.
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