Continuación de ideas diversas – César Aira

Anécdotas, reflexiones, pequeños ensayos, confesiones. Dice el propio Aira que reseñar es responder a la pregunta: ¿de qué trata el libro? El título da una pista: la continuación de ideas previas que habíamos ¿intuido? en las novelas de Aira.

Recuerdo, por ejemplo, una frase de “La guerra de los gimnasios” en la que Aira escribe: “hoy, con la televisión, el mundo estaba colmado de toda clase de historias que se entrelazaban, que quedaban suspendidas en el aire, acumulándose en tan prodigiosa cantidad que ya no valían ni significaban nada, y eran puro campo de distracción multidimensional”. En toda la novela (La guerra de los gimnasios) persiste la sensación de algo mucho más profundo o serio, algo que no termina de tomar forma ni definirse con claridad, límite-frontera en el que la realidad y la imaginación se mezclan sin tocarse, como agua y aceite en una botella. En este sentido, “Continuación de ideas diversas” es una especie de ars poética, apuntes que brindan claves para leer el resto de sus textos:

Cuando oigo a alguien apreciar las diferencias y calidades de los whiskies: ahumados, amaderados, frutales… me siento por completo distante. A mí lo único que me importa del whisky es su efecto: despreocupación, desinhibición, sueño. No sé si influido por lo que me pasa con el whisky, o por una disposición natural en mí, en la literatura también voy al efecto, y me son indiferentes las apreciaciones sobre la calidad de la escritura. (Aun siendo un resultado mecánico, el efecto una vez producido es un fenómeno complejo, que depende de mil cualidades sutilmente interconectadas).

Deberíamos hablar de los libros de Aira como capítulos de un corpus más grande, nudos en una red que poco a poco ha comenzado a cercarnos. Nosotros, los lectores, apenas si nos damos cuenta de esto —y cuando lo hacemos, ya es demasiado tarde.

En los teleteatros o culebrones clásicos latinoamericanos hay cuatro asuntos que casi nunca faltan: la revelación de una maternidad o paternidad ocultada durante muchos años; el doble (…); la ceguera (…) y la amnesia.

Los cuatro tienen que ver con la identidad. ¿Quién soy? ¿Cuál soy? No recuerdo quién soy. No puedo verme en el espejo. Es posible que el éxito del género, y de culquier género narrativo, tenga que ver con la adecuada, si es preciso obvia y brutal, tematización múltiple de un concepto central. Y que ese concepto central, como aquí la identidad, sea central en la vida social y personal.

Para cerrar esta nota habría que intentar responder a la pregunta inicial —si se me empuja a ello, diría que el libro trata de la pesadilla, las vanguardias, lo sobrenatural (y, en esta categoría, la religión), lo irrepetible, la escritura (y, dentro de esta, el fracaso que supone la palabra etcétera en el catálogo de recursos del escritor), el arte, los outsiders, Cortázar, lo indeterminado y el azar, Fritz Lang, el propósito de la literatura (pasar el tiempo), la enumeración caótica, etcétera…

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