Suave Patria – Ramón López Velarde

Joven abuelo: escúchame loarte,
único héroe a la altura del arte.

Las naciones tienden a escoger un poema como parte de su identidad colectiva. Para Argentina, esta elección fue el Martín Fierro. Para  los escandinavos, Beowulf. Los germanos, el Cantar de los Nibelungos -o más recientemente, la obra de Goethe-. México, sin embargo, no ha asumido una poema central en su construcción cultural, salvo acaso Suave Patria, de López Velarde, y Piedra de Sol, de Octavio Paz.

Sea cual sea el lado de la balanza por la que el lector se incline, lo cierto es que la importancia de López Velarde para la poesía mexicana es grandísima (el mismo Paz diría que con López Velarde la poesía mexicana entra en la modernidad).

La muerte y el eros en íntimo abrazo ocupan gran parte de su obra, y frente a ellos se levanta, como espejo que devuelve ambas imágenes a la identidad de su origen, la fe religiosa, elemento que en López Velarde coexiste con sus aparentes contrarios, para integrar una unidad humana capaz de alcanzar la aceptación total de su naturaleza.

Emilio de Armas

La poesía actual y el verso libre prestan poca atención ya a la rima, pero todo poeta mexicano debería regresar a Velarde y entender -a través de la obra de un poeta que murió a los 33 años- lo importante que fue este momento para la poesía mexicana en la transición al siglo XX.

La poesía mexicana, superado ya definitivamente el modernismo, se labraba dos nuevos cauces que, con el tiempo, habrían de acrecentar sus aguas: los temas provincianos y los conflictos del alma devota de Ramón López Velarde, y la fiesta de los sentidos y las emociones de Carlos Pellicer.

Antonio Castro Leal

Vicente Quirarte escribe: “López Velarde es el primer poeta que toma a la patria por la cintura, que la requiebra, que le declara su amor. Decía Pablo Neruda que ‘Suave Patria’ es un poema absolutamente sensorial que puede olerse, masticarse, degustarse, un poema que emana una tremenda sensualidad -quizá por ello su permanencia- que fue concebido para celebrar el centenario de la consumación de la Independencia y que, sin embargo, trascendió su finalidad pragmática e inmediata”.

Me está vedado conseguir que el viento
y la llovizna sea comedidos
con tu pelo castaño

Así el poeta. Para leer el poema completo, consulten aquí. Para una nota crítica interesante sobre su obra en Latinoamérica, pueden leer acá.

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