Last Updated on: 26th septiembre 2026, 11:28 pm
«Si viviéramos en un lugar normal» (Anagrama, 2012), segunda novela de Juan Pablo Villalobos (Guadalajara, 1973), relata la vida de un adolescente en Lagos de Moreno en los años 80, en el seno de uno de los sitios más reaccionarios de todo México (cuna de la Guerra Cristera y otros movimientos similares), poco antes de la elección de Salinas de Gortari como Presidente de México –entre las crisis inflacionarias y la corrupción electoral, el país está hecho mierda.
La familia se auto-engaña diciéndose a sí misma que son «de clase media». La pobreza, al lado de la desesperación, empujan al personaje principal a salir de casa a buscarse la vida a partir de tranzas (metáfora, quizás, de que en México el progreso siempre va ligado a la trampa).
La novela parece querer dinamitar, además, ciertos tópicos frecuentes en aquello que llamamos «lo mexicano» (lo surrealista de nuestro país, por mencionar uno como ejemplo, sirve para ocultar el horror de dos niños que han sido secuestrados).
Dice Roberto Domínguez que en “la narrativa de Villalobos hay una dimensión más de lo social y menos de lo nacional, porque sus espacios se miden en hábitos y ámbitos, entendidos como estructuras patrimoniales diferentes”. Esto permite, de acuerdo al crítico, mostrar con honestidad un panorama injusto, disonante y violento como el único habitable.
Villalobos y el humor
La novela forma parte de una trilogía que Villalobos pensó originalmente como el «Tríptico de los dos dedos», en honor a Jorge Ibargüengoitia, junto con «Fiesta en la madriguera» (2006) y «Te vendo un perro» –poco después se retractaría de ese título–. “Desde Jorge Ibargüengoitia no teníamos en México un narrador que manejara con esa destreza los mecanismos del humor, sobre todo del humor paródico”, escribió Fernando García Ramírez en un artículo para Letras Libres.
El humor, en Villalobos, funciona desde afuera hacia dentro, como una forma de rebelión: una postura contra el canon, contra el status quo. En sus palabras, es “el mecanismo a través del cual yo encuentro un lugar desde el cual escribir y ese lugar es el rechazo de lo normativo y el lugar del rechazo del prestigio social literario”. Así, el humor resta solemnidad, sin por esto banalizar el horror o la miseria.
Leía hace poco en Twitter que en México siempre estamos peor que cuando estábamos peor. Algo similar le sucede a los personajes del libro: todo termina para mal y a esto no hay escapatoria. La epopeya personal del narrador se convierte, así, en el relato de la trayectoria de nuestro país durante los últimos cuarenta años.
Conocí a Juan Pablo Villalobos en Barcelona en 2017, en un taller que dio sobre humor en la literatura. Hablamos de este y de sus otros libros en esta edición del podcast.



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