[Podcast] Mary Robison: Sobrevivir al naufragio

[Podcast] Mary Robison: Sobrevivir al naufragio

Last Updated on: 10th junio 2021, 11:58 pm

En este mini episodio de El Anaquel hablaremos de Mary Robison, escritora estadounidense cuya obra, “Por qué haría yo”, se publicó en español por Malas Tierras. Es un libro espectacular. Hablamos, también, del minimalismo en la literatura y de algunos escritores que deciden, o evitan, volver a publicar. Recuerden seguirme en Instagram: robb.wong, y no dejen de decirme qué les parecen estos mini episodios.

¿Quién es Mary Robison?

Mary Robison nació en 1949 en medio de una familia numerosa: tuvo siete hermanos y hermanas. Se cuenta que desde pequeña desarrolló un interés por la escritura: de niña mantenía un diario y escribió además algo de poesía cuando era adolescente. Se dice, además, que se fugó de casa para ir a Florida en busca de Jack Kerouac. En la universidad fue alumna de John Barth, conocido como punta de lanza en la literatura posmodernista norteamericana al adoptar una distancia emocional entre el narrador y lo referido.

En este contexto, Mary Robison publicaría en 1977 sus primeros textos en The New Yorker, una especie de rito de paso para escritores de su generación. A fines de esa década la editorial Knopf, a cargo del editor Gordon Lish (famoso por su relación con Raymond Carver, de la que hablaremos en otro momento), publicaría su primer libro, una colección de cuentos titulada “Days” o “Días”. A partir de ese momento sería identificada con el minimalismo realista junto a Raymond Carver y Amy Hempel, movimiento que se distingue, sobre todo, por el uso de elipsis; frases cortas, estructuradas de forma simple, sin ningún tipo de adorno; así como el rechazo a tramas complicadas y adjetivos y adverbios en exceso.

En una disertación del año 2000 publicada por Cynthia Whitney se sugiere que el estilo de Robison sería el que influiría en la serie de ediciones que Lish haría a Carver durante su prolífica colaboración, en otras palabras, que ella es la verdadera pionera del minimalismo en la literatura estadounidense –como pruebas se muestra la correspondencia de Lish en la que exalta la obra de Robison.

Obra

En los siguientes doce años Robison publicaría cuatro libros más, hasta que en el año de 1991 entraría en un “bloqueo de escritor” que duraría más de una década.

En la literatura mexicana Juan Rulfo es un caso célebre del escritor que deja de escribir. Enrique Vila-Matas cuenta en su libros Bartebly y compañía la excusa que Rulfo solía dar:

¿Qué por qué no escribo? –se le oyó decir a Juan Rulfo en Caracas en 1974. –Pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias. Siempre andaba platicando conmigo. Pero era muy mentiroso. Todo lo que me contaba eran puras mentiras, y entonces, naturalmente, lo que escribí eran puras mentiras.

Elizabeth Tallent, contemporánea de Mary Robison, escribió en 2020 otra respuesta: su libro “Scratched: A memoir of Perfectionism” detalla esta tendencia que resulta, en muchos casos, una defensa ante la desesperación y la angustia de volver a escribir. “Un escritor”, dice Tallent en el libro, “es alguien para quien escribir es un problema”.

Dejar de escribir y volver a hacerlo me parece un problema similar. En medio de su bloqueo, Mary Robison continuó escribiendo ideas sueltas, conversaciones y pequeños fragmentos en un cuaderno hasta el día en que cobraron forma de libro, de una manera u otra. En una entrevista, la autora comenta:

Déjame comenzar por el principio: me pasaron cosas horrendas. Tenía problemas. Más que problemas. Era como si un asqueroso se reprodujera en bucle en mi cabeza. Para salir adelante, comencé a tomar notas. Cuando salía llevaba un cuaderno. Cuando manejaba, o cuando iba al parque, tomaba notas. Anotaba cualquier cosa, algo que me pareciese gracioso o perturbador. Alguna conversación. Cosas en la radio. Pasaron meses antes de que volviese a leer aquellos garabatos, pero me di cuenta de que tenían una voz constante, y que contenían personajes y temas. […] Pensé: esto es lo único que estás escribiendo ahora. Deberías intentar hacerlo más interesante para los demás. Eso suponía revisarlo todo, darle un enfoque más de ficción a la narrativa y luego, y esto es casi literal, ensamblarlo. Pero no llegué a retocarlo mucho, y si se leen las páginas al revés, funcionan igual.

Por qué haría yo

Ese largo proceso de escritura y ensamblaje que duró más de diez años produjo «Why did I ever», traducida al español como “Por qué haría yo”. Escrita en pequeños fragmentos, el libro narra la de Money, guionista en Los Ángeles. La protagonista lleva a cuestas los problemas de sus hijos, tres divorcios, una relación y un trabajo poco satisfactorios y una gata que se ha perdido. Por las noches sale a manejar, esperando ordenar así la serie de eventos que se esfuerzan por desmoronarse.

Conduzco bajo las estrellas del alba en paralelo al Río Perdido, a través de casi cincuenta kilómetros de eriales. De ves en cuando el lateral de un granero anuncia maíz o sirope u otra cosa que no voy a comprar. Debería dar media vuelta. Florida es un estercolero asqueroso. En esta carretera hay tropecientas mil serpientes enroscadas y aquellas nubes de allí anuncian la llegada de Dios.

Mev, la hija mayor de Money, tiene problemas para conservar cualquier empleo. Se comporta, en muchos sentidos, como una niña. Está, además, en un tratamiento con metadona para controlar sus adicciones. Paul, el segundo hijo, ha sido víctima de un crimen brutal. Entendemos que el criminal está en la cárcel, esperando juicio, mientras Paul se mueve de hotel en hotel. Los detalles se revelan poco a poco: Paul ha sido secuestrado y abusado por el hombre que está en la cárcel.

Paul salía y se apoyaba en la encimera de su cocina a leer los ingredientes de la docena de tés distintos que tenía, cogía una caja tras otra con guantes blancos en las manos y las hacía girar.
–Llevas casi una hora mirándolas –dije.
Y él dijo:
–Ya, es verdad, pero quiero saber lo que traen. –Y no desistió, inclinó otra caja bajo a luz y dijo: Para aclarar si este tiene… citronela.

El golpe para Money ha sido más que duro.

Nunca le dije a Paulie: “yo cuidaré de ti”. Ya lo ha oído antes. Me lo ha oído a mí, a mis padres, a su hermana, a cada ex, a sus amigos, a sus médicos, a los de su parroquia, a los de su colegio, a sus jefes, a sus vecinos, a la policía, al alcalde, al estado y al Gobierno. No era verdad.

Pese al horror, pese al vacío, la novela avanza en las últimas páginas hacia un lugar esperanzador en el que algunas cosas mejoran y otras, como en la vida, se mantienen igual.

“Por qué haría yo” ganó el premio a mejor libro de ficción de Los Angeles Times en 2001. Bárbara Mingo, en una reseña del libro, escribe:

¿Por qué se ha convertido la vida en esta sucesión incomprensible de cosas raras de las que no se puede sacar un sentido? Se nos muestran las escenas sueltas como si fuesen el montón de ladrillos con los que va a construirse el edificio de la novela, pero en realidad no hace falta la argamasa de las transiciones. Y por eso la estructura en fragmentos tiene tanto sentido, pues está de acuerdo con la percepción de la vida como una desconcertante sucesión de peripecias e impresiones inconexas.

Pasarían veinte años para que esta novela se publicara en español. “Por qué haría yo” es, en resumen, el relato de una noche de naufragio y la luz esperanzadora que llega con el alba. Brutal, absurda y divertida. Vale mucho la pena.

Cerramos con Paint it black, canción referida en el libro. Hasta la próxima.

 

 

Roberto Wong

Roberto Wong

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