Last Updated on: 26th septiembre 2026, 09:51 pm
No muchos lo citan, pero Borges ha escrito también un poema a París, incluido originalmente en El otro, el mismo. Él mismo diría de este libro:
El otro, el mismo es el que prefiero. Ahí están el Otro poema de los dones, el Poema conjetural, Una rosa y Milton, y Junín, que si la parcialidad no me engaña, no me deshonran. Ahí están asimismo mis hábitos: Buenos Aires, el culto de los mayores, la germanística, la contradicción del tiempo que pasa y de la identidad que perdura, mi estupor de que el tiempo, nuestra substancia, pueda ser compartido.
Aquí, entonces, el poema: La larga postración lo ha acostumbrado a anticipar la muerte. Le daría miedo salir al clamoroso día y andar entre los hombres. Derribado, Enrique Heine piensa en aquel río, el tiempo, que lo aleja lentamente de esa larga penumbra y del doliente destino de ser hombre y ser judío. Piensa en las delicadas melodías cuyo instrumento fue, pero bien sabe que el trino no es del árbol ni del ave sino del tiempo y de sus vagos días. No han de salvarte, no, tus ruiseñores, tus noches de oro y tus cantadas flores.Lee también: París – Vicente Blasco Ibañez



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