La Doncella de Orleáns – Schiller

Leer teatro puede antojarse aburrido. La pregunta principal que hay que superar es: ¿cómo disfrutar la lectura de algo que ha sido pensado para ser representado? Olvidamos, aquí, que la imaginación es más rica en la generación de imágenes que lo que puede reproducir el director de arte más avezado, y que el corazón de toda obra, sin duda alguna, se basa en el retrato de sus personajes, a partir de sus diálogos.

Dicho esto, no es difícil emocionarse con la lectura de La Doncella de Orleáns, de Schiller. Goethe, en su momento, afirmaría que esta obra fue la mejor de su tiempo. La trama es la siguiente:

Francia vive en guerra por la invasión inglesa y la traición de nobles franceses sedientos de poder. En medio de esto, Juana, quien hasta el momento vivía una vida tranquila en el campo, recibe la visita de la Virgen, quien le encomienda el destino de dirigir a Francia contra el ejército inglés. El Rey Carlos VII, por su parte, vive una situación desesperada, a punto de perder Orleáns a manos de sus enemigos, cuando aparece Juana y sus ejércitos recuperan la moral y la batalla. El hecho, milagroso, renueva la esperanza y da el atributo de santa a Juana, quien habla como influida por el Espíritu. Dos caballeros, al servicio de Carlos VII, se enamoran de ella, pero Juana sólo tiene ojos para la misión que Dios mismo le ha encomendado. Con su aguerrida fuerza y liderazgo (si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?), arremeten contra el enemigo y recuperan París. Aquí, Juana sufre una transformación: se enamora del enemigo, lo que lo hecha todo a perder. Su padre la acusa de hechicería, y es repudiada por aquellos a quienes llevó a la victoria. Al salir de París, es capturada por los ingleses, y el desenlace se da en la batalla final contra ellos por el dominio de Francia, donde Juana muere, cubierta por su estandarte.

Trágico. Sublime. Bello. Además, los diálogos son impresionantes, y la maestría con la que Schiller los teje son muestra de su estatura como figura clave de la literatura universal.

Siempre me han impresionado otros mundos, no a partir de sus posibilidades técnicas, sino de las motivaciones para sus individuos. Dicho esto, continuamente olvidamos que el pasado albergó otras posibilidades. Pagar con la vida, el destino de una nación, es una motivación olvidada en nuestra carrera por el comfort. Al menos tenemos en Schiller de otros mundos de los que echar mano. Sobre todo cuando éste ya no aporta ningún sentido.

Para leerla en inglés (las traducciones al español en Internet son muy malas) revisen Proyecto Gutenberg acá.

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