Defensa del Ídolo – Omar Cáceres

Detrás de tus ventanas la poesia cruza el universo como un relámpago.
Este fue el único libro que Vicente Huidobro prologara, y si lo hizo, es porque el libro de Omar Cáceres es reflejo de verdadera poesía, la valoracion de la vida interior, y donde se refleja que en la creacion poética, el poeta presenta el caso de una necesidad de vivir otro mundo.
Estamos en presencia de un verdadero poeta, es decir, no del cantor para los oídos de la carne, sino del cantor para los oídos del espíritu. Estamos en presencia de un descubridor, un descubridor del mundo y de su mundo interno.
Vicente Huidobro
La poesia es defensa del ídolo y creación del mito. Existe con vida propia , con su propio destino, con su fatalidad, y con ella aplasta todo lo que pretende obstruirle el camino y su marcha imperativa, porque ella es necesidad cósmica y necesidad orgánica. De Memoria Chilena, rescatamos:
Nacido en Cauquenes el 5 de julio de 1904, a Omar Cáceres le bastó este libro –su única obra- para entrar en el territorio de la gran poesía chilena. Objeto de diversos estudios y notas críticas, el autor de Defensa del ídolo vivió una existencia pasajera y oscura, donde la poesía despuntó como única claridad y certeza. Incluido por Eduardo Anguita yVolodia Teitelboim en su polémica Antología de poesía chilena nueva con seis poemas, Omar Cáceres es lo que Pablo de Rokha llamaba un “amarditado” que, como recordaba su amigo, el poeta Teófilo Cid, “(…) tenía hasta el modal poético de estornudar. Cuando estornudaba también era poeta. Era distinto. Era lo que se llama un animal de la luna”.

La alta poesia no la hacen las leyes de la retórica, sino el equilibrio entre el movimiento interno y el movimiento externo, es decir, la expresión humana.

Ahora que el camino ha muerto,
y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma,
con su lengua atónita,
arrancando bruscamente la venda de sueño
de las súbitas, esdrújulas moradas,
hollando el helado camino de las ánimas,
enderezando el tiempo y las colinas, igualándolo todo,
con su paso acostado;
como si girásemos vertiginosamente en la espiral de
nosotros mismos,
cada uno de nosotros se siente solo, estrechamente solo,
oh, amigos infinitos.

En Chile, su país de origen, sigue siendo casi un desconocido pero, aquí y ahora, el poeta renace en el poeta que lo lee.

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