Apuntes de la vida cotidiana no. 040913

1.

2.

Las redes sociales reflejan algo que no existe: una vida fragmentada llena de grandes momentos, musicalizada con canciones de moda para lo que imaginamos como la película de nuestras vidas. Esto es una mentira. El video anterior, por ejemplo, no refleja la verdadera dimensión de las cosas, una dimensión que podría sintetizarse en una imagen: una estela de vómito que desaparece en el mar.

3.

La vida moderna es un continuo registro de las cosas. Un registro que, como este blog, probablemente nadie verá. Hemos inventado el viaje al pasado, pero no hay exploradores para sumergirse en el hastío de los otros. Mejor así.

4.

Pienso: mudarse de país, salir de la patria y salir, entonces, de uno mismo. Kavafis responde: “Dices: «Iré a otras tierras, a otros mares. Buscaré una ciudad mejor que ésta. (…) No existen para ti otras tierras, otros mares. Esta ciudad irá donde tú vayas”. Así mi ruina, así la ruina del extranjero.

5.

Y sin embargo, lo que sucedió es algo tan fantástico como lo que sucederá.

6.

Condensaré en Tumblr (http://robertowongm.tumblr.com) las mentiras de mi vida allá. Fotos. Textos. Citas. La idea del scrapbook es el germen de nuestra actividad 2.0.

7.

La mayoría de la gente que se entera que uno se va a vivir a otro país te felicita, como si el hecho de partir fuera algo positivo, una especie de acceso a un boleto de lotería a punto de cobrarse. No me he encontrado a nadie que se lamente de las cosas que uno pierde: ese elote bien hervido frente al Superama, el vagabundo con un violín que se pone cada noche en el SevenEleven, la cruel pelea entre el auto, la bicicleta y el peatón. Las cosas se pierden para siempre y he perdido ya la esperanza de que regresen.

8.

Tres maletas de ropa y dos de libros condensan mis expectativas. Mi vida no, esa es otra: las cajas de libros que he dejado en una bodega, abrazos furtivos, recuerdos de calles y escaleras.

9.

La idea de fumar me atrae, aunque algo físico y emocional me repele a ello. Mi padre, fumador desde los 16 años, murió de un ataque fulminante al corazón. Pese a esto, la imagen es ideal: alguien golpea una cajetilla de cigarros un domingo por la mañana, la abre y extrae uno que pone, sin prisa, entre sus labios. Toma un encendedor de la mesa y lo enciende, cubriendo la llama con la mano izquierda. La brasa enciende como un suspiro y se relaja, escapando de su boca en un torbellino. Después comienza a escribir estas líneas mientras el humo extiende sus tentáculos en el aire.

10.

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