El Anaquel es un blog y podcast sobre literatura, libros y cultura, conducido por Roberto Wong desde la ciudad de Barcelona.

Cuatro poemas que leí cuando era joven

Last Updated on: 26th septiembre 2026, 09:50 pm

Cesar Vallejo Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy de otoño. Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo. César Vallejo ha muerto, le pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro también con una soga; son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia, los caminos Charles Bukowski Oigo incluso cómo ríen Las montañas Arriba y abajo de sus azules laderas Y abajo en el agua Los peces lloran Y toda el agua Son sus lágrimas. Oigo el agua Las noches consumo bebiendo Y la tristeza se hace tan grande Que la oigo en mi reloj, Se vuelve pomos sobre la cómoda Se vuelve papel sobre el suelo Se vuelve calzador Ticket de lavandería Se vuelve Humo de cigarrillo Escalando un templo de oscuras enredaderas. Poco importa Poco amor O poca vida No es tan malo, Lo que cuenta Es observar las paredes, Yo nací para eso Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte. Vicente Huidobro Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; Cuanto miren los ojos creado sea, Y el alma del oyente quede temblando. Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; El adjetivo, cuando no da vida, mata. Estamos en el ciclo de los nervios. El músculo cuelga, Como recuerdo, en los museos; Mas no por eso tenemos menos fuerza: El vigor verdadero Reside en la cabeza. Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas! Hacedla florecer en el poema; Sólo para nosotros Viven todas las cosas bajo el Sol. El Poeta es un pequeño Dios. Emily Dickinson Para siempre a su lado caminar, Lo más pequeño de nosotros dos. Cerebro de su cerebro Y sangre de su sangre, Dos vidas y un solo ser. Para siempre probar este destino, Si es dolor, la mayor parte, Si es dicha, entregar mi parte Por ese anhelado corazón. Toda una vida para conocernos el uno al otro, A quien nunca podremos conocer, Y de vez en cuando un cambio Llamado cielo, Raptos confraternizados de hombres Sólo para descubrir lo que nos perturbaba, Sin palabras.

Lee también: Juan de Tassis, Conde de Villamediana · Cuatro poemas de Tania R.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Autor

Avatar de Roberto Wong

Escrito por

Entradas recientes

Descubre más desde El Anaquel | Blog Literario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo