Last Updated on: 3rd febrero 2022, 09:35 pm
Basta leer la introducción al personaje que presenta Burns para entender qué clase de chico es:
- Leer: Big Baby – Charles Burns.
Tony vive en la frontera entre la realidad y la imaginación: en Curse of the Molemen no sabemos a ciencia cierta si los monstruos que ve en el patio de sus vecinos son reales o no, pero al margen de esto la historia desarrolla otra clase de monstruosidad –velada, pero no por eso irreal–: la de nuestros vecinos y sus pasiones –la historia cierra con un efecto que Lugones nos ha ya enseñado: lo fantástico tiene que trasminar hacia la realidad del universo descrito para sembrar la duda y el desconcierto–.
En Teen Plague vemos otro tipo de historia: lo fantástico no invade lo real, pero sirve como manera de explicar el mundo. Estirando al máximo la intención de la historia podría funcionar como metáfora del mito y la ciencia: Tony cree que la hermana de su mejor amigo ha sido infectada por invasores extraterrestres, dado que presenta síntomas similares a los que ha leído en un comic. Al final todas las piezas encajan en su descabellada teoría, aunque lo que en verdad sucede es algo que no se menciona en ningún momento: el contagio de sífilis entre la chica y su novio.
Blood Club es un relato más tradicional dentro del género y refleja hasta cierto punto un rito de paso que el propio Burns podría haber experimentado en su biografía:
I guess I have to own up to the fact that my character Big Baby is in many ways an abstracted reflection of my own chilhood growing up in middle class suburban America. We both like the same TV shows, we both like the same toys, and we have a pretty vivid imagination that sometimes gets us into trouble.
La historia tiene una clara influencia de Poe (el corazón delator, el gato negro) y, aunque termina con una moraleja, no decepciona.
En cuanto a la técnica, poco puedo detallar. Me parece que el signo de Burns es su manejo del blanco y negro –motivo que marcó desde un inicio su trabajo y que, en conjunto con sus excelentes historias, le valió, el premio Harvey a Blackhole como mejor novela gráfica en 2004–. Como detalle curioso, vean la serie fotográfica que Max Oppenheim y Bill Turpin desarrollaron en torno a esta obra. Pueden, además, leer una entrevista con Charles Burns acá.

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