Last Updated on: 21st diciembre 2017, 05:58 pm
Lo malo, sin embargo, es que la prosa es ejecutada sin sorpresas, e ideas de las que uno como lector espera más, terminan a veces en chascarrillos, como el caso de Hombre con minotauro en el pecho. Es uno de esos libros donde las premisas son buenas, pero los personajes, a medio tono, se quedan en un vuelo a medias y caen como Icaro en medio de la lectura.
Hay, a mi gusto, un buen cuento que vale la pena rescatar: El desválido Roger, que más allá de la solidaridad o el retrato del mexicano y sus clichés desde un punto imaginario externo, da doble click a la idea de que detrás de un acto humanitario muchas veces solamente reside una necesidad egoísta (i.e. donaciones, museos, PETA, you name it).
Finalmente, vale la pena decir que, si tal vez hubiera apostado mi lectura desde la ironía y la burla, es probable que el texto me hubiera sabido diferente. Pero quiero que la literatura me destruya, y al final, Amores de segunda mano se traduce en uno de esos libros que son como cualquier película dominguera: buenos para pasar el rato, rara vez encontrados en la lista de favoritos.
