Last Updated on: 9th junio 2024, 07:48 pm
“Narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket” es la única novela de Edgar Allan Poe, publicada por primera vez en español en 1956 en traducción de Julio Cortázar. El libro es tanto una novela de aventuras (en la línea de Kipling y Stevenson), como una novela fantástica. La primera parte se centra en la obsesión de un adolescente por el mar, misma que parte de su amistad con Augustus y un incidente, casi mortal, en el bote de éste. La posibilidad de la muerte anega de un brillo desconocido a ese momento —o, en otras palabras, inocula en Pym un deseo de aventura que no se calma hasta el embarco clandestino en el bergantín Grampus, propiedad del padre de Augustus. Es, al mismo tiempo, una novela fantástica, precursora quizás de lo que habremos de conocer posteriormente como el Terror Cósmico.
Espero lo disfruten.
Transcripción:
Habría que comenzar zanjando lo obvio: la única novela de Poe es un libro desigual, lleno de “errores”, entre ellos, falta de continuidad o cohesión, descuidos narrativos, aliteraciones o excesiva adjetivación, por nombrar algunos, lo que no ha evitado que una horda de lectores se entusiasme por la aventura quasimetafísica de Gordon Pym.
Cortázar lo explica de la siguiente manera:
«A la opinión dominante en el sector erudito, según la cual este relato representa un fracaso de la mayoría de los principios y aun de las facultades creadoras de Poe, se opone la entusiasta aceptación de los poetas y de los aficionados a un género que cabría calificar de «realismo mágico», en el que encuentran el doble valor de un libro de aventuras lleno de episodios «vividos» y a la vez de una corriente subterránea evasiva y extraña, un trasfondo que cabría considerar alegórico o simbólico de no tener presente la tendencia contraria del autor, y sus explícitas referencias en este sentido. Los surrealistas han exaltado siempre el valor de Pym, mostrando su especial eficacia evocativa de elementos inconscientes.»
En este sentido, el libro es tanto una novela de aventuras (en la línea de Kipling y Stevenson), como una novela fantástica. El narrador, que no es otro que Arthur Gordon Pym, abre la novela con prefacio escrito en 1838 en el que se presenta, a la manera de Poe, como una historia verídica, contada a un grupo de hombres en Richmond, Virginia, entre los que se encuentra Poe. Éste es el que lo insta a publicar dicha historia como una suerte de diario de viaje, e incluso se ofrece a escribirlo él mismo.
La primera parte comienza así con la obsesión de un adolescente por el mar, lo que tiene algo de autobiográfico, considerando que Poe estuvo siempre rodeado de puertos entre Richmond, Norfolk, y Baltimore.
Las primeras páginas relatan una fiesta en casa de la familia de su mejor amigo, Augustus. Después de estar bebiendo, ambos deciden irse a dormir, aunque al poco tiempo tienen una mejor idea:
«(Augustus) agregó que le fastidiaba estarse en la cama como un perro en una noche tan hermosa, y que tenía intención de vestirse y hacerse a la mar en el bote. Apenas puedo decir lo que pasó por mí, pero tan pronto había pronunciado esas palabras sentí un estremecimiento de placer y de excitación, y consideré que tan alocada idea era una de las más deliciosas y razonables de este mundo. El viento que soplaba era casi huracanado y hacía mucho frío, pues nos hallábamos a fines de octubre. Salté, sin embargo, de la cama, poseído por una especie de rapto, y declaré que era tan valiente como él.»
Embriagados, corren al embarcadero, izan el foque y la vela mayor, y se deciden sin dudas a hacerse a la mar.
«Como ya he dicho, el viento arreciaba del sur. La noche era tan clara como fría. Augustus había empuñado el timón y yo me instalé junto al mástil, sobre el techo del tumbadillo. Así navegamos a gran velocidad, sin que hubiéramos cambiado una palabra desde que perdimos de vista el muelle. Por fin pregunté a mi compañero qué rumbo pensaba tomar y a qué hora creía probable que estuviéramos de regreso en casa. Silbó durante un rato y, por fin, repuso colérico:
—Yo sigo mar afuera. Tú puedes irte a casa, si prefieres.Al mirarlo, y a pesar de su fingida nonchalance, percibí inmediatamente que era presa de una extrema agitación.
A la luz de la luna pude distinguir claramente su rostro: estaba más pálido que el mármol y le temblaba de tal modo la mano que apenas podía sujetar el gobernalle.»
Bajo esa agitación, ambos se adentran en medio de la tempestad. El resto se puede resumir en unas líneas: en la tormenta, su embarcación es embestida por un ballenero, y resultan rescatados casi como un milagro entre las agitadas aguas de Chesapeake Bay.
La posibilidad de la muerte anega de un brillo desconocido a ese momento —o, en otras palabras, inocula en Gordon Pym un deseo de aventura que no se calma hasta 18 meses después, momento en el que él y Augustus deciden embarcarse clandestinamente en el bergantín Grampus, propiedad del padre de Augustus y cuyo objetivo no es otro sino la casa de ballenas.
«Nuestro plan original consistía en mantenerme oculto hasta que llegara la noche, para embarcarme secretamente en el bergantín; pero como se había declarado una espesa niebla, decidimos no perder tiempo.»
Pero el escondite se convierte rápidamente en una prisión: Augustus desparece y el narrador comienza un debate entre la pesadilla y la realidad. En su encierro, Gordon Pym encuentra a su perro en medio de la oscuridad. Amigable en un inicio, el can se transforma en un perro rabioso pocas páginas después, transformando ese dejo de esperanza en una amenaza terrible.
«Me encontraba debajo del perro y en pocos momentos quería por completo en su poder. La desesperación me dio fuerzas; me levanté osadamente, rechazándole con violencia lejos de mí, mientras arrancaba de un tirón las frazadas y se las echaba encima. Antes de que lograra librarse de ellas ya había atravesado la puerta, cerrándola y dejándole prisionero»
Esta situación podría ser entendida como un símbolo: el perro, en este caso, el esclavo, traiciona a su amo y está listo para morderle la garganta. Todo esto no sería sino una suposición si no fuera por lo que sucede después: ha habido un motín en el barco y gran parte de la tripulación ha sido asesinada. Augustus, sin embargo, se encuentra bien, pero Gordon Pym necesita permanecer oculto. A partir de ese momento el libro narra de forma trepidante y sin tregua una serie de eventos que incluyen los detalles del motín previamente referido, asesinatos, peleas, borracheras y supuestos fantasmas, tormentas y actos de canibalismo.
El carácter frenético de los hechos parece hipertrofiar la fórmula de la novela de aventuras: el lector es llevado de clímax a clímax entre las reacciones de horror de Gordon Pym (hecho considerado por Wystan Hugh Auden como una “lección de aventura pura”). A través de sus aventuras, sin embargo, los protagonistas recuperan el barco, ahora dañado por una tormenta. Escribe Poe:
«Apenas habíamos tenido tiempo de respirar después de la violencia de aquel golpe, cuando una de las olas más gigantescas que me haya sido dado ver rompió de lleno en la borda, arrancando limpiamente las escaleras de la cámara, penetrando por las escotillas e inundando por completo el buque. Por fortuna, antes de que cerrara la noche los cuatro nos habíamos atado firmemente a los restos del cabrestante, manteniéndonos tendidos en cubierta. Solo esta precaución nos salvó de la muerte.»
Los siguientes cinco capítulos son una batalla por la supervivencia. Así, en medio de múltiples peripecias, los protagonistas terminan recurriendo al canibalismo para sobrevivir:
«Me recobré de desvanecimiento a tiempo para presenciar la consumación de la tragedia y la muerte de aquel que había sido el principal instrumento para provocarla. No ofreció la menor resistencia cuando Peters lo apuñaló por la espalda, cayendo instantáneamente muerto. No quiero demorarme en la descripción de la horrenda comida que siguió. Cosas así pueden imaginarse, pero las palabras carecen de fuerza para imprimir en la mente el supremo horror de su realidad»
No sin mayores percances, la primera parte concluye poco después al ser rescatados por la goleta Jane Guy proveniente de Liverpool.
Llama la atención la muerte de Augustus, colofón en toda la serie de desgracias que hemos venido leyendo, pero que apenas y genera una reacción en el narrador:
«Veíamos ahora con toda claridad que no había salvación para Augustus; nuestro compañero se moría. Nada podíamos hacer para aliviar sus sufrimientos, que eran terribles. Murió hacia mediodía, en medio de fuertes convulsiones y sin haber hablado desde hacía varias horas.»
Después de esto Gordon Pym no comenta nada más al respecto.
Podemos aquí hacer una breve digresión: reconocemos en estos primeros trece capítulos muchos de los elementos de Poe: el encierro y el ahogo; la duda y la consecuente búsqueda de pistas; el terror a lo desconocido; la locura derivada del alcohol; fantasmas y apariciones; etcétera. Aquí, lo sobrenatural toma el lugar de lo desconocido, mismo que a su vez cede a explicaciones más banales en tanto los hechos se abren camino en el texto.
También podemos ver algunas notas biográficas: a los seis años Poe viajó durante cinco semanas entre Norfolk, Virginia, y Liverpool, Inglaterra, donde pasaría cinco años estudiando. De regreso, Poe y su familia tomarían un barco de Liverpool a Nueva York, tras una empresa comercial poco exitosa en el viejo Continente (podemos imaginar estos trayectos alimentando la exuberante imaginación de Poe, en su mente juvenil, los mismos barcos y piratas que leyó en Defoe y Kipling). Por otro lado, su hermano Henry entró en la marina a los veinte años y viajó por el mundo, antes de morir de tuberculosis a los 24 años (curiosamente, Henry también fue escritor, y además de poesía escribió una historia llamada The Pirate sobre su hermano Edgar).
El nombre Pym, dice Harold Beaver, es también una reminiscencia de Poe mezclada con el profeta de la exploración polar, J. C. Symmes. “Dicha mezcla”, escribe Beaver, “entre ciencia y romance parece emblemática en este libro”.
Ciertamente, la exploración polar parece ser en apariencia el tema medular de la segunda parte. El tono del libro cambia a partir de este momento: el narrador, ahora más sobrio, se dedica a contar con un tono lacónico las cosas que ve en sus trayectos por los mares del sur:
«Continuamos nuestro viaje durante varias semanas sin otros incidentes que el encuentro ocasional con balleneros; vimos asimismo varias ballenas negras —así llamadas para diferenciarlas de la ballena que produce el espermaceti—. Las encontramos sobre todo al sur del paralelo 25. El 16 de septiembre, hallándonos en las vecindades del cabo de Buena Esperanza, la goleta soportó su primer temporal considerable desde que zarpara de Liverpool.»
Hay descripciones detalladas y datos geográficos y marítimos que mantienen, a partir de ese momento, un tono factual, probablemente influido por las noticias de la época (recordemos que la novela, publicada en 1838, surge en el contexto de las expediciones polares, y del trágico viaje de Sir John Franklin para encontrar un pasaje entre el Atlántico y el Pacífico).
Hacia el capítulo 18 el libro da un breve giro, al narrar el encuentro entre los protagonistas con nativos del Polo Sur (mismo que sucede el 19 de enero, fecha de cumpleaños de Edgar Allan Poe), descritos de una forma no poco problemática, pero quizás parte de un simbolismo más amplio que se discutirá a continuación:
«Tenían la estatura normal de los europeos, aunque parecían más robustos y musculosos. Su piel era de un negro azabache y tenían cabelleras largas y espesas, como de lana. Vestíanse con pieles de un animal desconocido, negro, lanudo y sedoso, cosidas con suficiente habilidad para que les ajustaran al cuerpo; el pelo estaba vuelto hacia adentro, salvo en el pliegue alrededor del cuello, las muñecas y los tobillos.»
El intercambio es caótico: los nativos parecen pensar que la goleta es un animal vivo; se asustan ante los espejos y muestran asombro ante las armas a bordo. A la manera de otros relatos colonialistas, el lugar en el que desembarcan resulta casi paradisiaco: “el apio nos resultó una golosina, y la coclearia o hierba del escorbuto sirvió para mejorar muchísimo a aquellos de nuestros hombres que habían manifestado síntomas de la enfermedad. En muy poco tiempo la lista de enfermos quedó en blanco”.
Su encuentro, ingenuo o paternalista en un inicio, no es positivo: en una emboscada la mayoría de los miembros de la tripulación son asesinados mientras Pym y su compañero logran escapar gracias a un desliz del terreno.
«Tal como lo comprendimos en seguida, nuestra situación era apenas menos espantosa que cuando creíamos haber quedado encerrados en vida. No veíamos otra probabilidad que la de ser asesinados por los salvajes o arrastrar una miserable existencia de cautivos.»
De acuerdo a Paul Zweig, “en el reino antártico de Poe, lo moral y lo físico, lo natural y lo sobrenatural se fusionan. La oscuridad de los nativos refleja su maldad moral, siendo todo elemento oscuro de la isla signos para “interpretar”, más allá de un análisis científico”.
En el contexto de la exploración polar, John Cleves Symmes promovió la creencia de que la tierra era hueca. Para él, la Antártica era una tierra de blancura perfecta en la había una raza igualmente blanca, única y perfecta –recordemos que Estados Unidos estaba al borde la Guerra de Secesión y, con ésta, la abolición de la esclavitud.
“Narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket” resulta, así, una mezcla entre la fascinación por lo desconocido, junto a los prejuicios raciales del momento. Es un ejemplo del choque, en otras palabras, entre las fuerzas del pasado y el progreso, con la consecuente pérdida de orden y control.
“Varios fenómenos insólitos indicaron que estábamos llegando a una región tan nueva como asombrosa. Una alta barrera de vapor de un gris claro aparecía constantemente en el horizonte austral, y a veces fulguraban en ella enormes listas que corrían de este a oeste, o de oeste a este, hasta volver a presentar la misma altura uniforme, mostrando, en suma, todas las extrañas variaciones de la aurora boreal”, leemos como descripción del lugar donde Gordon Pym se encuentra, poco después de haber escapado de la isla de los nativos.
Henry James diría que el final de la novela es un fracaso: Pym y su compañero escapan y se entregan a la vastedad de un mar blanco y, curiosamente, cálido. El cierre, inconcluso a partir de la muerte de Pym, así como del contra relato de su compañero de aventuras, sugiere una parte entre el sueño o el delirio.
Cortázar apunta: «hay entonces como un vértigo en el libro, un avance en profundidad que coincide simbólicamente con el avance hacia el polo. A las puertas de un gran misterio, Pym-Poe se ve precisado a callar. Y este silencio tiñe todo el libro con un horror sagrado, insinúa un sentido ambiguo en cada escena anterior, enriquece misteriosamente el relato y a la vez lo desnuda de su fácil truculencia para dejar entrever detrás de esas matanzas, ese canibalismo, esa exhibición de cadáveres descompuestos, un signo profundo del hombre en lucha consigo mismo o con el destino.»
Bajo esta clave, “Narración de Arthur Gordon Pym” es un libro sobre la identidad y la muerte, sobre la idea de que el horror puede dar paso a otro tipo de realidad.
Existe, por supuesto, otra posibilidad: la novela cierra en un bote en el que viajan Pym, su compañero de tripulación, y un miembro negro de la tribu de “salvajes”. En su trayecto, los hombres se encuentran con una figura, “mucho más grande en sus proporciones que cualquier habitante entre los hombres. Y el tono de piel de la figura era de la blancura perfecta de la nieve”. Este final podría ser interpretado como un triunfo del mundo blanco sobre el mundo negro (especialmente si atendemos al estudio de Harold Beaver sobre las raíces detrás de ciertas expresiones de los nativos: ser oscuro, ser negro, ser sucio).
Al respecto, Toni Morrison comenta en su libro “Playing in the Dark: Whiteness and the Literary Imagination” que, en el fondo, la literatura anglosajona refleja esa sensación de acecho y represión entre el mundo blanco y su historia africana. Escribe Morrison: “la blancura es totalizadora; la negrura es un espectro encarnado, o una presencia oscura y perdurable que mueve los corazones y los textos de la literatura estadounidense con miedo y anhelo”.
En otras palabras, esta novela puede ser leída como una clave temprana de las relaciones raciales en los Estados Unidos: fragmentadas, enfermizas y fincadas en el miedo.
En su estructura, posee de un par de juegos metaliterarios que Mauricio Marin, en su canal en Youtube El Librominuto, describe muy bien:
Al momento de publicarse el libro, Edgar Allan Poe vivía una situación de extrema pobreza en Nueva York (debido a sus condiciones de vida, algunos críticos sugieren el peso que tiene la comida en la obra: múltiples referencias al hambre y a distintos platillos se alternan a lo largo del libro como un reflejo consciente o inconsciente de su situación). Su situación no mejoró demasiado después de la comercialización del libro, y terminó mudándose a Filadelfia en 1839.
La influencia de “Narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket” se puede ver en dos novelas posteriores: Moby Dick, de Herman Melville, publicada en 1851, y La esfinge de los hielos, de Julio Verne, publicada en 1897 como una continuación del libro de Poe.
Jose Joaquin Blanco retoma un libro de Mario Praz para hablar de la influencia de Poe:
«Resulta que, ni con mucho, ni en prosa ni en verso, Edgar Allan Poe llega a ser un paradigma de pureza, maestría o fecundidad en el uso del lenguaje. Es un “maestro de la lengua inglesa” sólo para quienes lo leen en traducciones romances. Los lectores de lengua inglesa –afirman Huxley y muchos otros– se refriegan los ojos al escuchar los elogios extranjeros ante un uso tan torpe y viciado de la retórica y la lengua inglesas como el que hace Poe. (…) Sin embargo, estas derrotas no menguan el triunfo final de Poe; se diría que lo clarifican y refrendan. Sólo echan un tanto por tierra las mitologías forzadas que a partir de Poe han inventado los europeos (¡el artista del rigor! ¡el formalista de la retórica!), a partir de Baudelaire y Mallarmé, para justificar aristocracias artísticas e intelectuales que nunca se propuso Poe, ni las habría entendido ni aprobado, y ni siquiera llegó a sospechar.
Así, Poe es el triunfo popular de los románticos alemanes, escribe Blanco, un triunfo minucioso, incluso en su biografía, “una biografía que ya es por sí casi una obra de arte, un drama del artista en la sociedad”.»
Quizás estos argumentos son parte del sector erudito al que se refería Cortázar. En el ensayo citado inicialmente, el argentino se apoya en una cita de Colling para decir que Pym triunfa a pesar defectos pues “deja una impresión de violenta poesía; orquesta los temas del mar, el alcohol, el naufragio, el Polo, el odio y la muerte, a los cuales el genio de Poe confiere timbres tan particulares.”
Como novela de aventuras, Gordon Pym reivindica la idea de que las acciones resuenan más que las palabras. Como novela fantástica, sugiere que el final del mundo no es sino el comienzo de otro, y ese abismo que se abre quizás es el punto de partida para lo que habremos de conocer después como “terror cósmico”.
Paul Zweig, en su libro “El aventurero”, concluye que el hilo conductor de Pym es el motín y la traición y el final, en cierto sentido, es la conclusión de un afán incestuoso, transgresor, que comienza con el viaje mismo.
Muchas gracias por escucharme. Les recuerdo que hay otro episodio sobre Poe con Alberto Chimal y Raquel Castro en el archivo de este podcast.
