Los ojos azules pelo negro – Marguerite Duras

Marguerite Duras - Ojos Azules Pelo Negro

Los ojos azules pelo negro es una nouvellede Marguerite Duras sobre lo terrible de los afectos y lo azaroso del amor. En ella, un hombre le propone un trato a una mujer: cada tarde irá a su casa a hacerle compañía y dormir a su lado. La razón, descubrimos después, es que ella le recuerda al hombre del que él estaba enamorado. Ella, por su parte, no puede sino aceptar: el rostro de aquel hombre le recuerda sus propios naufragios:

—En su casa usted está solo.
Solo, sí. Él busca qué decir. (…) Él no la oye. No la ha oído. Deja de llorar. Dice que es presa de un gran dolor porque ha perdido el rastro de alguien a quien hubiera querido volver a ver. Añade que tiene tendencia a sufrir a menudo por ese tipo de cosas, de esas tristezas mortales. Le dice: Quédese conmigo.

«Es la historia de un amor, el mayor y más terrible que me haya sido dado escribir. Lo sé. Uno sabe las cosas por sí mismo. Se trata de un amor que no nombran las novelas y que tampoco nombran aquellos que lo viven; de un sentimiento que en cierto modo no tendría aún su vocabulario, sus costumbres, sus ritos. Se trata de un amor perdido. Perdido en el sentido de perdición», escribió en su momento Marguerite para presentar esta novela. La imposibilidad de sobrepasar la separación entre los personajes los convierte en fantasmas para el otro, presencias que solo convocan las historias de otros cuerpos y nada más.

Sus encuentros, por otro lado, están llenos de ritos: ella se coloca un pedazo de seda negra en el rostro mientras duerme; él le pide que le hable de los amantes con los que se encuentra. La memoria es liturgia; se puede entender estos ritos como una manera de convocarla, regresar a aquellos momentos que se han perdido para siempre:

Llora. Dice que lo más terrible es el olvido de los amantes, de esos jóvenes extranjeros de ojos azules pelo negro. Él se queda inmóvil, mirando a otro lado. Ella se tiende, se cubre con las sábanas y, su rostro, lo oculta con la seda negra. Recuerda que desde luego debe tratarse del tiempo que pasa en aquel extraño discurso que a veces la despierta.

En una entrevista, Duras comentó al respecto de esta novela: «Un libro siempre se hace sobre el propio yo. Las historias inventadas no tienen nada que ver conmigo. No tengo palabras para hablar de eso. En el libro me he aproximado a la brutalidad, al crimen. Es algo que se vive en solitario. El deseo es la razón de ser, el estado de deseo constante de otro, del deseo que es fugaz pero que lo invade todo: las noches, los días, las palabras, la escritura».

El deseo es una manera de enfrentarse a la trágica soledad que nos habita a todos. Con una prosa brutal, Duras nos recuerda que solo aquel que sabe que ha perdido algo, se empeña en recordarlo.

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