La primera vez que vi un fantasma – Solange Rodríguez Pappe

Cada vez es más común ver libros de autores latinoamericanos en España —varios han hecho mella: Patricio Pron (Argentina), Emiliano Monge y Alberto Chimal (México) y Mónica Ojeda (Ecuador). A estos se suma ahora Solange Rodríguez Pappe (Ecuador) con La primera vez que vi un fantasma, un volumen de cuentos que se sitúan en ese espacio que Tódorov define entre lo extraño y lo maravilloso (con sus correspondientes efectos: lo siniestro y lo terrible).

El cuento que da título al libro, por ejemplo, narra un abandono cortado de pronto por lo sobrenatural.

Me desperté de nuevo con la certeza de que alguien estaba en la habitación. Eran las ocho de la noche, lo supe por la hora que marcaba el reloj digital que estaba debajo del televisor. Por un segundo vi con claridad el bulto blanquecino parado junto a mí que hacía un un ademán que de vestirse o de desvestirse, no sé bien. Tenía formas altas, flacas, indefinibles… Vico, llamé con voz quebrada y por un segundo todas las luces en mi corazón se encendieron, pero en seguida supe que lo que estaba viendo no era humano, o más bien, no era algo sólido, porque en cuestión de segundos se disolvió haciendo volutas el aire, dejándome con los latidos aún acelerados.

El efecto es doble: no solo nos estremece lo espeluznante, sino también el destino de la protagonista tras la partida de Vico.

Vale la pena mencionar el rol de la mujer en la mayoría de los cuentos de Solange: las vemos bajo amenaza, pero nunca como víctimas. El cuento que ejemplifica mejor este punto tal vez sea “Matadora”, una historia sobre una madre y su hija en medio de una serie de feminicidios:

Enciendo la televisión del comedor, una reliquia que sintoniza en blanco y negro, y que venía con el piso. Un periodista habla sobre un crimen cometido hace apenas unas horas: una joven recibe 30 puñaladas.

Así, en medio del horror, asistimos al empoderamiento fantástico de ambas —la historia recuerda un poco a Naomi Alderman y su novela “The Power”, donde las mujeres desarrollan la capacidad de generar descargas eléctricas desde sus dedos.

“A tiempo para desayunar”, acaso mi historia favorita del volumen, narra por su parte los recuerdos dispersos de un fantasma que se mueve en una especie de hospital o manicomio —su fuerza no está en la revelación de la naturaleza del narrador, sino en las características de sus recuerdos.

En una entrevista, Solange comentó que La primera vez que vi un fantasma tiene una serie de imágenes «que se relacionan con el miedo, pero usualmente también son metáforas de ese miedo. Hay símbolos, como por ejemplo los fantasmas (…), la oscuridad, los espejos y los animales, que tienen que ver con lo salvaje, con lo que no terminamos de controlar. Y a partir de esos símbolos trabajo la ficción que me interesa”.

En resumen, una propuesta única en la que la precareidad, el feminismo y lo extraño se mezclan en historias que nos llevan hacia la incertidumbre, el miedo o la extrañeza. Para conocer a otras autoras latinoamericanas, escucha nuestro podcast al respecto:

 

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Cada vez es más común ver libros de autores latinoamericanos en España —varios han hecho mella: Patricio Pron (Argentina), Emiliano Monge y Alberto Chimal (México) y Mónica Ojeda (Ecuador). A estos se suma ahora Solange Rodríguez Pappe (Ecuador) con “La primera vez que vi un fantasma”, un volumen de cuentos que se sitúan en ese espacio que Tódorov define entre lo siniestro y lo maravilloso. . “A tiempo para desayunar”, acaso mi historia favorita del volumen, narra los recuerdos dispersos de un fantasma que se mueve en una especie de hospital o manicomio —su fuerza no está en la revelación de la naturaleza del narrador, sino en las características de sus recuerdos. . Cobra especial atención, además, el rol de la mujer en estos cuentos: la vemos bajo amenaza, pero nunca como víctima —el cuento que ejemplifica mejor este punto tal vez sea “Matadora”, una historia sobre una madre y su hija en medio de una serie de feminicidios: «Enciendo la televisión del comedor, una reliquia que sintoniza en blanco y negro, y que venía con el piso. Un periodista habla sobre un crimen cometido hace apenas unas horas: una joven recibe 30 puñaladas». Así, en medio del horror, asistimos al empoderamiento fantástico de ambas —la historia recuerda un poco a Naomi Alderman y su novela “The Power”, donde las mujeres desarrollan la capacidad de generar descargas eléctricas desde sus dedos. . . En una entrevista, Solange comentó que «”La primera vez que vi un fantasma” tiene una serie de imágenes que se relacionan con el miedo, pero usualmente también son metáforas de ese miedo. Hay símbolos, como por ejemplo los fantasmas (…), la oscuridad, los espejos y los animales, que tienen que ver con lo salvaje, con lo que no terminamos de controlar. Y a partir de esos símbolos trabajo la ficción que me interesa”. . En resumen, una propuesta única en la que la precareidad, el feminismo y lo extraño se mezclan en historias que nos llevan hacia la incertidumbre, el miedo o la extrañeza. . . . #libros📚 #libros #bookstagram #librosrecomendados #book #libro #books #librosymas #leer #librosenespañol

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