Anticitera – Aura García-Junco

El mecanismo de Anticitera fue un dispositivo griego capaz de predecir posiciones astronómicas y eclipses. Era, en esencia, un complejo sistema de relojería para medir el tiempo y la posición de los astros con respecto a la Tierra. De forma inexplicable, la expansión de este tipo de tecnología se detuvo en algún momento: tendrían que pasar más de mil quinientos años para volver a verla. Aura García-Junco retoma esta anécdota para proponernos dos libros. El primero está dividido en tres partes y nos propone, en primer lugar, un mecanismo.

Estaba el objeto más complejo que había visto y su corazón intuía lo que su mente no podía armar del todo: la posibilidad de cambiar el orden de la bóveda celeste, de acelerar el curso del tiempo y la de por sí breve existencia humana.

La ambición de dicha tecnología nos recuerda a Borges en “Del rigor en la ciencia”: la perfección de la máquina propuesta intenta emular al universo.

Conforme los años pasan, el sueño se vuelve más exacto: más preciso es el mapa del cielo que dibuja en su mente, al grado de que al despertar se sorprende con su exactitud. Lo compara con los mapas celestes de la biblioteca y ahí en papel está lo que sus párpados cerrados tallaron en su mente.

El libro apunta, poco a poco, hacia una idea que reconocemos: el mundo es también una copia imperfecta de otro, aquel que los griegos llamaron «hyperuránion tópon». El arte, parece sugerirnos la novela, es la única manera de acercarnos a ese mundo de ideas perfectas —¿por qué, si no, desaparece Boldini en su cubo de los sonidos? En todo caso, la segunda parte de la novela ofrece un contrapunto a la técnica: lo que rige ahora es la pasión y la locura —en otras palabras, hay un mecanismo, sí, pero también vemos sus efectos.

Años después, cuando el ermitaño había olvidado cómo hablar, había olvidado a Lesbia, había olvidado también todo sobre el baúl y el gato y las demás preocupaciones de cuando era un hombre, se le permitió ver el contenido de la caja. (…) Adentro sólo había un disímil duplo de objetos: un manuscrito sin tapas, carcomido por los hongos, y una caja metálica con grabados circulares. (…) Era útil para el fuego.

Dije que Anticitera propone dos libros: el segundo es un manuscrito que se repite de distintas formas y atraviesa a los personajes de distintas maneras. En otras palabras, el mecanismo es, también, el libro que leemos. “Si Anselmo creó un Dios de lenguaje”, escribe la autora, “de lenguaje e imagen también pueden ser mis inventos”.

El único rumor que no corre de boca en boca, la única teoría que jamás se teje, es muchas veces la verdad. Pedro no quiso cargar con el peso del libro que Abelardo le dejó. Tampoco quiso deshacerse de él. Quería leerlo, pero le temía irracionalmente.

La aspiración de abarcar la totalidad es, al mismo tiempo, la de regresar a la nada. Para escuchar más sobre ésta y otras novelas escritas por mujeres, escucha nuestro podcast en El Anaquel:

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El mecanismo de Anticitera fue un dispositivo griego capaz de predecir posiciones astronómicas y eclipses. Era, en esencia, un complejo sistema de relojería para medir el tiempo y la posición de los astros con respecto a la tierra. De forma inexplicable, la expansión de este tipo de tecnología se detuvo en algún momento: tendrían que pasar más de mil quinientos años para volver a verla. Aura García-Junco retoma esta anécdota para proponernos dos libros. El primero está dividido en tres partes y nos propone, en primer lugar, un mecanismo. . “Estaba el objeto más complejo que había visto y su corazón intuía lo que su mente no podía armar del todo: la posibilidad de cambiar el orden de la bóveda celeste, de acelerar el curso del tiempo y la de por sí breve existencia humana”, escribe la autora en sus páginas. . La ambición de dicha tecnología nos recuerda a Borges en “Del rigor en la ciencia”: la perfección de la máquina propuesta intenta emular al universo. . "Conforme los años pasan, el sueño se vuelve más exacto: más preciso es el mapa del cielo que dibuja en su mente, al grado de que al despertar se sorprende con su exactitud. Lo compara con los mapas celestes de la biblioteca y ahí en papel está lo que sus párpados cerrados tallaron en su mente". . El libro apunta, poco a poco, hacia una idea que reconocemos: el mundo es también una copia imperfecta de otro, aquel que los griegos llamaron "hyperuránion tópon". El arte, parece sugerirnos la novela, es la única manera de acercarnos a ese mundo de ideas perfectas —¿por qué, si no, desaparece Boldini en su cubo de los sonidos? En todo caso, la segunda parte de la novela ofrece un contrapunto a la técnica: lo que rige ahora es la pasión y la locura —en otras palabras, hay un mecanismo, sí, pero también vemos sus efectos. . Dije que Anticitera propone dos libros: el segundo es un manuscrito que se repite de distintas formas y atraviesa a los personajes de distintas maneras. En otras palabras, el mecanismo es, también, el libro que leemos. “Si Anselmo creó un Dios de lenguaje”, escribe la autora, “de lenguaje e imagen también pueden ser mis inventos”. . . #libros📚 #libros #bookstagram #librosrecomendados #book

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