Éste es el mar – Mariana Enriquez

Éste es el mar es una novela sobre ritos de paso, estrellas de rock y adolescentes fanatizadas. Pertenece, además, a una reciente constelación de novelas de escritoras que construyen nuevos mitos y significados en torno a todo aquello que nos rodea. La protagonista es Helena, un ser que tiene por misión convertir a James, cantante de la banda Fallen, en leyenda.

Quiero que escuches bien esto: podría haberlo dejado morir de sobredosis. Pero, en su caso, no era suficiente. Helena, nosotras necesitamos una Estrella, no un cadáver.

La trama que se teje detrás de dicho propósito involucra a un grupo llamado Las Luminosas, seres que viven fuera del tiempo y las leyes de nuestra realidad y que se alimentan del fanatismo y la adoración para subsistir –su existencia, por cierto, está vinculada a ciertas figuras de la mitología griega como las musas o los daemon:

“Vivimos de ese amor, de esa devoción, de ese zumbido. Y tenemos que alimentar ese fuego con cuerpos, de vez en cuando, para mantenerlo vivo y mantenernos vivas”.

Antes de James hubieron tantos otros: Kurt Cobain, John Lennon y Jimmy Hendrix, por citar algunos. La novela, entonces, es el relato de dicha misión pero, también, la transformación que vive la protagonista al estar en contacto con los seres humanos:

Una foto entre rosas, con anteojos negros, en la tapa de una recista. Una canción, su voz gritando la boca en O perfecta, su cuerpo flexible arqueándose hasta límites que parecían dolorosos, el cigarrillo entre sus dedos, quemándose, sin fumar.
—¿Esto es amor?
—Para ellos, sí. Para nosotras es contagio.

Parte del argumento se alimenta, sin duda, de las pulsiones juveniles relacionadas al amor, la obsesión, la identidad y el autodescubrimiento –ya George Steinerdecía en 1971 que la música en el siglo XX «enumera a sus maestros y a sus rebeldes, a sus sumos sacerdotes, exactamente como en la literatura clásica».

A mí del mito me fascina la cuestión comunitaria del momento de la devoción, no tanto la devoción solitaria sino el contagio de la devoción colectiva. Me parece que se lleva bien con la adolescencia, donde justamente lo individual está un poco borrado en los grupos de amigas, en los shows. Me di cuenta de que tenía ese tipo de idea en un show de Backstreet Boys —que no es un show de rock, pero tiene que ver con esa cultura del músico y el artista, del artista y los fans—, al ver a todas las chicas juntas gritando al mismo tiempo como si fueran un organismo. Y no necesariamente por ellos, sino como un nivel de histeria que creo que tenía que ver con una comunicación de poderío entre ellas, una cosa muy guerrera. Entonces me dije que ahí había algo de la energía femenina que es un rito de paso, como si tuvieran que pasar por este momento de capullo para poder terminar la adolescencia y tener una sexualidad que no tiene que ver con esta entrega hambrienta.

Mariana Enríquez, en entrevista para Revista Quimera.

Pese al carácter fantástico de la novela, la conclusión es bastante tradicional: el amor no nos dejará incolumnes y su hallazgo, seamos de este mundo o no, quemará para siempre.

Esta novela es parte, además, de un podcast reciente en El Anaquel. Escúchalo en el siguiente link:

 

View this post on Instagram

“Éste es el mar” es una novela sobre ritos de paso, estrellas de rock y adolescentes fanatizadas. Pertenece, además, a una reciente constelación de novelas de escritoras que construyen nuevos mitos y significados en torno a todo aquello que nos rodea. Tenemos, así, a Helena, quien tiene como misión convertir a James, cantante de la banda Fallen, en leyenda. . “Quiero que escuches bien esto: podría haberlo dejado morir de sobredosis. Pero, en su caso, no era suficiente. Helena, nosotras necesitamos una Estrella, no un cadáver”. . Su muerte mantendrá a Helena y su raza —llamadas Las Luminosas,— vivas: . “Vivimos de ese amor, de esa devoción, de ese zumbido. Y tenemos que alimentar ese fuego con cuerpos, de vez en cuando, para mantenerlo vivo y mantenernos vivas”. . Antes de James hubieron tantos otros: Kurt Cobain, John Lennon y Jimmy Hendrix, por citar algunos. La novela, entonces, es el relato de dicha misión pero, también, la transformación que vive la protagonista al estar en contacto con los seres humanos —parte del argumento se alimenta, sin duda, de las pulsiones juveniles relacionadas al amor, la obsesión, la identidad y el autodescubrimiento. . “Una foto entre rosas, con anteojos negros, en la tapa de una recista. Una canción, su voz gritando la boca en O perfecta, su cuerpo flexible arqueándose hasta límites que parecían dolorosos, el cigarrillo entre sus dedos, quemándose, sin fumar. —¿Esto es amor? —Para ellos, sí. Para nosotras es contagio.” . Pese al carácter fantástico de la novela, la conclusión es bastante tradicional: el amor no nos dejará incolumnes y su hallazgo, seamos de este mundo o no, quemará para siempre. . . #librosgram #literatura #instabook #lectura #librosenespañol #leer #libro #book #bookstagram #librosrecomendados #libros📚 #libros

A post shared by Roberto Wong (@robb.wong) on