Siamés – Stig Sæterbakken

Stig Sæterbakken es un escritor noruego (1966-2012), autor de más de una decena de novelas, además de diversos libros de poesía y ensayos. Oriundo de Lillehammer (tal vez más reconocido por un reciente show en Netflix), Sæterbakken publicó su primer libro con 18 años, una colección de poemas titulados «Paraguas flotantes». En 1997 publicó esta novela, que marca un cambio en su estilo y, acaso, su entrada al cánon escandinavo. 

Siamés parte de una premisa interesante: un par de viejos viven en un departamento en Noruega; Edwin ha perdido la vista y Erna, su esposa, el oído. El primero, volcado en sus pensamientos, hace un repaso de su vida para concluir, no sin sorpresa, que todo ha sido un fracaso. Amargado por estos pensamientos, abusa de su mujer en un ir y venir de malentendidos, insultos y afrentas.

La novela podría leerse, entonces, como una metáfora de los odios y afectos que unen a una pareja a través de los años, hasta convertirlos en eso: un monstruo, unidos menos por el amor que por el espanto. En La Uruguaya, una lectura previa de esta página, ya habíamos leído una idea similar:

Siempre me aterra esa cosa siamesa de las parejas: opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par, como si compartieran el torrente sanguíneo. Debe haber un resultado químico de nivelación después de años de mantener esa coreografía constante. Mismo lugar, mismas rutinas, misma alimentación, vida sexual simultánea, estímulos idénticos, coincidencia en temperatura, nivel económico, temores, incentivos, caminatas, proyectos… ¿qué monstruo bicéfalo se va creando así? Te volvés simétrico con el otro, los metabolismos se sincronizan, funcionás en espejo; un ser binario con un solo deseo. Y el hijo llega para envolver ese abrazo y sellarlos con un lazo eterno. Es pura asfixia la idea.

Stig Sœterbakken, en este caso, utiliza lo más grotesco de la vejez —la decadencia, los humores, las dudas— para exponer la misma idea. Habría que recriminarle, sin embargo, la forma en que está escrita: pretende dar voz a dos narradores completamente distintos cuando en realidad ambas voces giran en torno al protagonista masculino —en otras palabras, la vida de Erna está centrada en todo lo que tiene que ver con el cuidado de Edwin, mientras que el personaje masculino se enfoca en analizar la vida que se le escapa.

Pero todos sus pensamientos giran en torno al pasado, es de allí de donde saca fuerzas, eso es lo único que le queda, el pasado es aquello sobre lo que se concentra.

Al final, de lo que somos testigos es de un naufragio en el que ambos personajes tratan, desesperadamente, de rescatar algo.

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Siamés parte de una premisa interesante: un par de viejos viven en un departamento en Noruega; uno de ellos ha perdido la vista, el otro el oído. La novela podría leerse como una metáfora de los odios y afectos que unen a una pareja a través de los años, hasta convertirlos en eso: un siamés, alguien unido a otro de forma grotesca. En “La uruguaya”, una lectura previa de esta página, ya habíamos leído una idea similar: "Siempre me aterra esa cosa siamesa de las parejas: opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par, como si compartieran el torrente sanguíneo. Debe haber un resultado químico de nivelación después de años de mantener esa coreografía constante. Mismo lugar, mismas rutinas, misma alimentación, vida sexual simultánea, estímulos idénticos, coincidencia en temperatura, nivel económico, temores, incentivos, caminatas, proyectos… ¿qué monstruo bicéfalo se va creando así? Te volvés simétrico con el otro, los metabolismos se sincronizan, funcionás en espejo; un ser binario con un solo deseo. Y el hijo llega para envolver ese abrazo y sellarlos con un lazo eterno. Es pura asfixia la idea”. Stig Sœterbakken, en este caso, utiliza lo más grotesco de la vejez —la decadencia, los humores, las dudas— para exponer la misma idea. Habría que recriminarle, sin embargo, la forma en que está escrita: pretende dar voz a dos narradores completamente distintos cuando en realidad ambas voces giran en torno al protagonista masculino —en otras palabras, la vida de ella, en la novela, está centrada en todo lo que tiene que ver con el cuidado (de él), mientras él se enfoca en analizar la vida que se le escapa. “Pero todos sus pensamientos giran en torno al pasado, es de allí de donde saca fuerzas, eso es lo único que le queda, el pasado es aquello sobre lo que se concentra”. Al final, de lo que somos testigos es de un naufragio en el que ambos personajes tratan, desesperadamente, de rescatar algo. Siamés se publicó originalmente en 1997. . . . . #booklover #librosgram #literatura #lectura #instabook #books #book #libro #librosrecomendados #bookstagram #libros📚 #libros

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