No vuelvas, de Leonardo Tarifeño, es una crónica sobre la crisis humanitaria que se vive en Tijuana, misma que inició con el gobierno de Obama (en 2014 el entonces presidente de los Estados Unidos declaró una crisis migratoria. Un año después, llegaron a Tijuana 60 mil deportados, en promedio uno cada diez minutos) y se agravó con las caravanas del Triángulo del Norte hacia los EE UU.

En México, los migrantes deportados se enfrentan no solo al destierro y la falta de recursos, sino también al abuso por parte de las autoridades, al reclutamiento del narcotráfico y a la discriminación por parte de la población local. Convertidos en indigentes, la problemática migrante abarca temas que van desde la asistencia humanitaria hasta la seguridad y la salud pública.

Porque hay cosas que se tienen que contar. Aquí la policía persigue a los migrantes, ¿sabes? Si te ven flaco y con cachucha te paran cinco, seis, diez veces por día si quieren. Te rompen tus papeles, te quitan el dinero. Y yo digo: si somos mexicanos, ¿por qué la policía nos para? Lo que deberían hacer es ayudar. Yo, cuando ayudo, siento que me curo.

Leonardo aborda la historia como una investigación periodística pero, también, como la historia de una transformación: el narrador se da cuenta que, si bien la ayuda que se presta es insuficiente, la asistencia social y la caridad tienen sentido en tanto lograr transformar vidas, aunque sea a una micro escala:

Eso significa que con poco podemos hacer mucho. Tú me preguntas por el impacto real de nuestro trabajo, yo también me lo pregunto a veces. Lo único que sé es que a Francisco y Pedro sí les hizo una diferencia. Y, para nosotros, eso es muy importante.

Romper el hielo de la indiferencia es el primer paso a la resolución de la crisis. Hace falta, también, de una cooperación binacional para atender las causas de la migración con énfasis en los Derechos Humanos —los migrantes centroamericanos escapan, en su mayoría, de la violencia de las pandillas en sus países de origen. Desafortunadamente, el Gobierno Mexicano, en conjunto con Estados Unidos, puso en marcha el Programa Frontera Sur, cuyo objetivo era deportar a los migrantes durante su paso por México. Para esto, el Departamento de Estado de EE UU le pagó a México decenas de millones de dólares (tan sólo en 2016, México deportó a 23 mil migrantes hacia Centroamerica).

De acuerdo a un reporte de Animal Político, «el brote de retenes de seguridad en la frontera sur, las redadas masivas, y la prohibición del Gobierno mexicano de subir a La Bestia, han arrinconado a los migrantes a transitar por rutas alejadas donde son presa fácil para los criminales y los abusos de las autoridades». Aunado a esto, los abusos que viven los migrantes a lo largo de su travesía son mayúsculos —por ejemplo, 8 de cada 10 mujeres son violadas en su paso por México.

Son pocas las historias que logran un final feliz:

Aquí, cuando dices que eres deportado, te preguntan qué hiciste de malo. Es triste, pero si tengo que comparar diría que en Estados Unidos fui menos discriminada que en mi país.

El siglo XXI ha visto el mayor número de personas desplazadas de la historia. Bajo este contexto, Tijuana tal vez sea uno de los puntos neurálgicos para entender esta crisis. En este sentido, “No vuelvas” es un documento clave para este entendimiento pero, también, la crónica de nuestros deposeídos.

Para saber más, escucha nuestro podcast:

 

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