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Sigo con Girona En medio de la guerra, una familia yugoslava pasa del fascismo al comunismo y de la esperanza al desencanto al mismo tiempo que el protagonista abandona la niñez. La novela de Ćosić es como un desfile vertiginoso en el que vemos pasar a una familia histérica y entrañable entre las ruinas de la historia: "La vida en familia se parecía a una película, emocionante, insólita, a veces bastante aburrida. La vida en familia evocaba sin cesar una historia leída hacía ya tiempo, olvidada, con pasajes oscuros. La vida en familia se componía de acontecimientos (...); los acontecimientos que sucedían en familia se llamaban <vida>, una palabra muchas veces usada y pocas comprendida". Publicada en 1969 por primera vez en una edición artesanal, el libro se convirtió en poco tiempo en una novela de culto al hablar de una época de caos y miedo y, en medio de esto, el humor como única salvación posible. Avalancha "¿Cuál es el límite si ya no tienes piel?
Y si ya no tienes pies
entre doler y hacer ¿qué se camina?
el cerco es solo una sala de espera 
y las salas de espera son, 
por definición,
habitaciones al borde del vacío.
vine solita a arrancarme las orillas."
Chapbook de Macky Chuca. A estas alturas tal vez ya sea inconseguible —yo guardo tres copias, por si un día necesito alguna de ellas.

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Los amores difíciles es un conjunto de historias cortas escritas por Calvino entre 1949 y 1967. Todo lo que está en el libro trata de amor. Lo que me sorprende es que no siempre sea así. Escuchándome vivir, me parece que ése es mi único tema, mi único apuro, mi único terror, escribiera Georges Perros. Desde la racionalización del amor –Fedro y Plato– hasta el cruel desenlace de la pasión –Shakespeare–, el mundo ha decidido girar en torno a este sentimiento. Calvino lo aborda desde lo inacabado, desde la imposibilidad de la comunicación. Minucioso, Italo nos enseña que la posibilidad del amor es más deliciosa que la concreción del mismo.

Era el final, pensó el soldado Tomagra, de aquella orgía secreta: y ahora, al pensarlo, parecía bien mísera en su recuerdo, aunque la hubiera agigantado codiciosamente mientras la vivió: una torpe caricia bajo una chaqueta de seda, algo que de ningún modo se le podía negar, precisamente por su lamentable condición de soldado, y que discretamente la señora, sin demostrarlo, se había dignado concederle.

Es interesante que el libro abre con una nota preliminar sobre Calvino, escrita en 1970 en tercera persona por él mismo. El juego, sin duda, es un desdoblamiento, pero ofrece la oportunidad de crear un mito: el escritor joven y comprometido, leído e impulsado por Cesare Pavese, es en sus inicios un periodista con un destino incierto:

Lo que seguía siendo más incierto para él era la vocación literaria: después de laprimera novela publicada, intentó durante años escribir otras en lamisma línea realista-social-picaresca, que eran despiadadamente demolidas o arrojadas al cesto de los papeles pos sus maestros consejeros. Cansado de esos esforzados fracasos, se entregó a su vena más espontánea de fabulador y escribió de un tiró El vizconde demediado. Pensaba publicarlo en alguna revista y no en libro para no darle demasiada importancia a un simple divertimento, pero Vittorini insistió en sacarlo como volumen breve en su colección Gettoni. La aprobación de los críticos fue inesperada y unánime.

A partir de ese momento, Calvino se desliza a la fabulación de sus historias más populares: El Barón Rampante, Las ciudades invisiblesSi una noche de invierno un viajero. Los amores difíciles no pertenece a esta búsqueda, ni es contado entre sus obras maestras, pero acaso provee una preocupación sincera en torno a lo que tenemos de humanos: la posibilidad del diálogo, del encuentro. En voz del autor, parten “de la dificultad de la comunicación, de una zona de silencio en el fondo de las relaciones humanas”. Toda literatura que vale la pena se centra en el fracaso. Desde el punto de vista formal, Calvino menciona:

Calvino pertenece todavía a las generaciones que han tenido tiempo de incluir en sus lecturas juveniles todo Maupassant y todo Chéjov: en este ideal de perfección de la composición narrativa “menor”, unido a un ideal de humour como ironía consigo mismo (en lo cual Svevo tal vez tiene también algo que ver) reside la poética de Los amores difíciles.

En su mayoría, los cuentos son minuciosos, detallistas, giran en círculos hasta aterrizar en la realización de la pérdida. Para sus personajes, los vasos comunicantes están rotos y los cuentos exploran “movimientos internos”, la melancolía de lo perdido, la epifanía de la felicidad:

“El secreto es ése”, decidió volviendo a su oficina, “que en cada momento, en cada cosa que haga o diga, esté implícito todo lo que he vivido”. Pero lo corroía un ansia de no poder estar jamás a la altura de lo que había sido, de no poder expresar, ni con alusiones y aún menos con palabras explícitas, ni siquiera con el pensamiento, la plenitud que tenía conciencia de haber alcanzado.

Sartre nos había enseñado que el infierno son los otros. Calvino modifica ese aprendizaje: los otros son lo imposible, el chance existe tanto para el cielo como para el infierno, pero es inaccesible.

Todo es aún más incierto pero siento que he alcanzado un estado de tranquilidad interior: mientras podamos controlar nuestros números telefónicos y no haya nadie responsa, seguiremos los tres corriendo hacia delante y hacia atrás por estas líneas blancas, sin puntos de partida o de llegada inminentes, atestados de sensaciones y significados sobre la univocidad de nuestro recorrido, liberados por fin del espesor molesto de nuestras personas y voces y estados de ánimo, reducidos a señales luminosas, único modo de ser apropiado para quien quiere identificarse con lo que dice sin el zumbido deformante que la presencia nuestra o ajena transmite a lo que decimos.

El precio es sin duda alto pero debemos aceptarlo: no podemos distinguirnos de las muchas señales que pasan por esta carretera, cada una con un significado propio que permanece oculto e indescifrable porque fuera de aquí no hay nadie capaz de recibirnos y entendernos.

Nunca sabemos cuándo viviremos las últimas cosas. Muchas veces, tan solo nos acercaremos a ellas –a la felicidad, a la pasión, al coraje–. Calvino nos ofrece en Los amores difíciles una lectura muy humana y un homenaje a todos esos roces. La sensación de tristeza es grande porque nos acerca al gran arrepentimiento de la vida: lo que pudo ser y no fue.

Una versión del libro está disponible aquí.

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