mickey party

Hollywood amó los musicales durante la primera mitad del siglo XX. Al visitar Disneyland hace unas semanas y ver algunas viejas caricaturas de Mickey Mouse en el parque, pensé en el ratón como una versión animada de Fred Astaire (la idea está documentada aquí). Lo sorprendente, al regresar a esa idea, es lo que escribió Graham Greene al respecto:

“Mr. Astaire is the nearest approach we are ever likely to have to a human Mickey Mouse,” wrote Graham Greene reviewing Fred Astaire in Follow the Fleet in 1936. “He might have been drawn by Mr. Walt Disney, with his quick physical wit, his incredible agility,” Graham continued. “He belongs to a fantasy world almost as free as Mickey’s from the law of Gravity.”

En la adaptación que Disney hace de «Alicia a través del espejo» en 1963 vemos a un Mickey seducir a la Reina de Corazones:

La escena sin duda recuerda otras del propio Astaire:

La década de 1930 fue sin duda la era que marcó a Mickey Mouse como parte de la cultura popular estadounidense. Era la era post Gran Depresión:

mickey mouse and depression

Como pregunta queda si las industrias culturales regresarán al baile como una opción de redención para una década.

2 thoughts on “Mickey Mouse como una versión de Fred Astaire”

  1. El Libro “Música y sociedad” de Elie Siegmeister, tiene por objeto la idea de asociar la evolución musical y la creación de distintos géneros de música a las condiciones de vida y el momento social en el que dichas expresiones artísticas surgieron, y como la música forma parte de un registro histórico. Con este artículo puedo ver que dicha opinión se encuentra bastante difundida, y aplica desde luego, no sólo para la música; sino para cualquier expresión artística. Pero reflexiono en la pregunta hecha: “Como pregunta queda si las industrias culturales regresarán al baile como una opción de redención para una década”. Y pienso en las formas en que se ha utilizado el baile en las industrias culturales (específicamente en la cultura pop, tratando de encontrar un símil actual del caso Mickey Mouse) y veo que durante las últimas décadas no ha cambiado el trato del baile en este campo; sigue presentándose como una opción de “antídoto contra la depresión” hoy en día y casi invariablemente acompañado por música y letras simples que no tienen por objeto despertar cuestionamientos en el público que las aprecia, sino precisamente el efecto contrario.

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