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La Revolución será monumental o no será El papel de los monumentos en la Revolución Mundial "Ensayos del dolor propio" cabalga entre la poesía, el ensayo y la autobiografía. No destaca en ninguno, pero no es ahí donde hay que detenerse. En este libro Salva G. Barranco ha logrado proponer una sensibilidad a la vida tan cruda y natural, que es difícil hallar símiles. Tiene algo de Genet, sí, pero también un poco de Radiguet. Sentir, propone Barranco, no es otra cosa que experimentar dolor ("Querer es esencialmente sufrir, como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor", Schopenhauer dixit). Los ensayos de Barranco funcionan, además, como artefactos en los que el autor dialoga con la escritura y el cliché de la página en blanco, por ejemplo, cuando teoriza que "la escritura sobre negro consiste en vaciar la página" o cuando dice que lo importante "sucede en los márgenes, en los bordes, en los filos, a punto de caerse de la página" (Barranco pasa la segunda mitad del libro escribiendo en estos bordes). El libro me interesa en cuanto a la poética que contiene, una niñez llena de dolor mudo y lo romántico como traición. Del resto —los juegos— podría prescindir, aunque me gusta lo que ha hecho la editorial, Contraescritura, para reinventar el libro y apoyar así lo que escribe Barranco: "las narraciones se me acaban deshilachando". Sofia Sigo con Girona En medio de la guerra, una familia yugoslava pasa del fascismo al comunismo y de la esperanza al desencanto al mismo tiempo que el protagonista abandona la niñez. La novela de Ćosić es como un desfile vertiginoso en el que vemos pasar a una familia histérica y entrañable entre las ruinas de la historia: "La vida en familia se parecía a una película, emocionante, insólita, a veces bastante aburrida. La vida en familia evocaba sin cesar una historia leída hacía ya tiempo, olvidada, con pasajes oscuros. La vida en familia se componía de acontecimientos (...); los acontecimientos que sucedían en familia se llamaban <vida>, una palabra muchas veces usada y pocas comprendida". Publicada en 1969 por primera vez en una edición artesanal, el libro se convirtió en poco tiempo en una novela de culto al hablar de una época de caos y miedo y, en medio de esto, el humor como única salvación posible.

telaraña

El juego, el humor y la inteligencia se combinan para crear piezas audaces, de una erudición engañosa. De la metafísica al hot dog y del huevo a las dedicatorias, los ensayos breves de este libro son tan inventivos como desopilantes. Si fueran más conocidos serían la envidia de cualquier literatura.

Luigi Amara

Disertación telarañas webDicen los que saben que el ensayo es un ejercicio del pensamiento, garigoleo del intelecto alrededor de un tema que es, prácticamente, cualquier cosa. Tiene –o no–, una tesis; es serio, o una güasa; es un texto profundo, lleno de significado, o bien, un juego ramplón, una acrobacia de las ideas. Sin embargo, hablar de “Disertación sobre las telarañas” sería hablar sobre un mundo de conocimiento que Hugo Hiriart pone sobre la mesa como quien arroja un paquete de cartas dispuesto a barajearlas. En este póker, es probable que el lector pierda: hay en todo el libro un juego feroz de la cultura que abruma, explota como fuegos pirotécnicos. Por ejemplo, Hiriart define de esta manera la obra de Juan de Tasis y Peralta, segundo Conde de Villamediana y Correo Mayor del Reino:

Aprendió pronto y bien, adquirió gran cultura y fue lector diligente. Su poesía es fiel a las manías culteranas. Incluye crípticas composiciones más o menos largas.

Lo mismo puede decirse de Hiriart en estos juegos que propone. En un momento nos habla de Ibis, diosa egipcia, mientras en otro elabora una disertación sobre el huevo, y más allá, sobre el apocalipsis y la mosca -citando, por supuesto, no sólo a San Juan de Patmos, sino también a Luciano de Samosata, José Selguero y Vallé Inclán-. Ante esto, ¿qué comentar? Aún mastico las ideas y lecturas que mapea, en una especie de gelatina mental que no termina de cuajar -por supuesto, Hiriart también elabora sobre la gelatina-:

Permítaseme expresar una ley humana (no más falsa y controvertible que muchas otras): todo lo que es ambiguo, equívoco, anfibológico nos produce inquietud, asco, asombro, aversión y hasta terror. La gelatina anaranjada detenida entre el sólido y el líquido, que va y viene como un ponto secretamente atado y secretamente libre, palpitante y trémula, esa materia dudosa que atarea más allá de toda esperanza las manos que quieren atraparla, monstruo remiso al vaso y a la cuchara e indócil al modelado y a la caricia, perdurable vuelo de acróbata, Babel de la solidez, hueso alimenticio y baile de máscaras es la histeria de las construcciones. ¿Quién no ha soñado que una gelatina lo traga y asimila? Cuando sepultamos la cuchara en la gelatina de leche, ¿quién recoge a quién? Todo por andar queriendo ser dos cosas a la vez.

Los escritos que componen el libro pertenecen a los géneros promiscuos, es decir, esa hibridez del ensayo, la poesía y el relato. En términos llanos, son geniales. Dejo a continuación algunos ensayos recopilados en la red, con el fin de que se acerquen a ese abismo que da el saberse frente a un grande.

One comment on “Disertación sobre las telarañas – Hugo Hiriart

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