Tal vez es la falta de sueño y el vaivén arrullador del taxi, pero la manera en que el sol despliega su malla cálida sobre la piel hace que todo cobre sentido. Una sonrisa. El tacto del agua. El sabor del arroz recién hecho. Imposible enlistar la realidad, y aun así, uno podría hacer el ejercicio de Scherezada y buscar el libro infinito, un poema capaz de sumar todas las imágenes del mundo.

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