Tarde como de Juicio Final.
La calle es como una herida abierta en el cielo.
Yo no sé si fue un Ángel o un ocaso la claridad que ardió en la hondura.
Insistente, como una pesadilla, carga sobre mí la distancia. Al horizonte un alambrado le duele.
El mundo está como inservible y tirado.
En el cielo es de día, pero la noche es traicionera en las zanjas.
Toda la luz está en las tapias azules y en ese alboroto de chicas.
Ya no sé si es un árbol o es un dios, ese que asoma por la verja herrumbrada.
Cuántos países a la vez: el campo, el cielo, las afueras. Hoy he sido rico de calles y de ocaso filoso y de la tarde hecha estupor.
Lejos, me devolveré a mi pobreza

One thought on “Último sol en Villa Ortúzar – Borges”

  1. Qué loco es esto. Estoy casi seguro, pero la memoria es tan ingrata que no lo estaré hasta que lo confirme de mi propio libro, que este poema aparece en la edición de las obras completas con el título de Último sol en Villa Luro. Qué carajos. Siempre se aprende, ¿de qué edición tomaste el poema, Rob?

    s.

    (por cierto: odio comentar aquí porque no se puede ligar mi cuenta de blogger [si se pude explícame cómo hacer]).

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