Quiero un lugar para el espíritu,
Ese mismo lugar que tampoco hay para mí,
Pues el agua crece y ahoga nubes,
El hueso del pájaro espadea contra el relámpago
Y la crisálida de cemento se abre
Y vomita mariposas dentadas.
Quiero un lugar de nombre verde,
No adentro de mí, sino fuera,
Escape y aleteo del cuerpo,
Costra y diáfano blindaje
Contra balas bífidas de tiempo,
Balas que muerden la cáscara del sueño,
Y lo arrojan al arroyo sangriento.
Quiero un lugar y una gaviota en el bolsillo
Como si yo mismo fuera el viento.

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