Tu pelo en el espejo mientras observas por la ventanilla con la cabeza solemne, como buscando algo entre los zapatos de esa gente que camina. Tu pelo en el espejo. Ese tu pelo tan bien dispuesto ahora para que otra mano lo enmarañe, para que tu mano misma acuda a él simulando luchar contra esa otra mano sólo para enmarañarlo todavía más, para convertirlo definitivamente en un nido de indulgencias con la refriega aleteante de las dos manos vueltas de pronto palomas en el zureo, para que en ese nido revuelto la otra mano se apodere de la tuya y la fecunde y para que luego tu mano baje, cansada, a desovar un vasto juego de caricias en otra cara menos triste que la mía.

En el espejo

El nombre de Andrés González Pagés es uno de esos nombres que se escapan del escenario de la literatura mexicana, acaso por la falta de reflector hacia su obra, tema mediatizado sin duda alguna, y acaso también por que le pasa, en su justa proporción, lo que Hiriart acusa en Reyes en su más reciente ensayo: el afán del explorador, la necesidad de abarcar la llanura cuando lo que distingue a los grandes nombres es la capacidad de explorar a profundidad algún tema, estilo o voz.

Hace poco reseñé algunos libros de la UAM con malos comentarios. Parte de aquel bloque fue la adquisición de este libro de González Pagés, aunque con un resultado completamente distinto. Alumno de Juan José Arreola, Pagés desarrolla un estilo personal y sólido al hablar de lo que interesa al escritor: la vida y sus consecuencias. El prólogo anticipa: González Pagés sacrificó la cantidad por la calidad. Bien, aunque tal vez esa premisa le haya jugado en contra en cuanto a la difusión de su obra.

Su antología personal contiene ensayos, guión cinematográfico, poemas en prosa, y cuento. Destacan a mi gusto los textos «En el espejo» y «Mientras hay vida, hay esperanza», que son grandes cuentos y que, desafortunadamente, no pude encontrar en Internet. A momentos, pareciera acercarse al trabajo de Luis Sepúlveda, aunque con menos contundencia. Pareciera que a momentos se le escaparon los grandes temas, que sólo fue capaz de darles un manotazo al vuelo. Sin embargo, es interesante ver el trabajo de este escritor como un vestigio literario: evidencia de lo que pudo ser un gran nombre, pero que por una u otra razón terminó como una ruina en el mundo de la literatura mexicana. De hecho, son pocas las referencias a su trabajo o vida incluso en Internet.

Transcribiré en breve un par de cuentos de González Pagés; por lo demás, si les interesa el libro, puede encontrarlo tal vez en la Universidad Autonoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Coordinacion de Extension Universitaria.

6 thoughts on “Andrés González Pagés – Antología personal”

  1. Muchas gracias por tu colaboración, me ha ayudado a comprender quién fue el maestro de Raúl Rodríguez Cetina, autor en el que estoy trabajando con motivo de mi tesis doctoral. Saludos.

  2. Bueno, decir ruina suena muy rudo… Yo formé parte de un taller de cuento que Andrés dirigió en el IPN por los años 70. En el mismo taller conocí a Raúl R. Cetina… No creo que a Andrés le haya interesado ser un «gran nombre». Más bien, para mí ha sido un gran hombre, un gran maestro y un gran amigo.
    Saludos
    Gustavo Mota
    jologus@hotmail.com

    1. He disfrutado mucho a Pagés y tienes razón, mi motivo no era sinónimo de fracaso, sino de olvido. Me gustaría ponerme en contacto contigo para tratar de rescatar lo que conoces de tu maestro, junto con la transcripción de algunos textos. Espero así enmendar un poco lo nebuloso de mi juicio.

      1. próximamente estará su página en facebook. Andrés González Pagés. Para cualquier contacto futuro.

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