Guatemala me parece una ucronía mexicana, ese lugar en el que pudimos haber terminado, pero del que por una u otra cosa, nos desviamos. Antigua, ciudad hermana de muchas en México, vive entre un pasado suspendido en ruinas, y un presente dependiente del pasado. Su estatus es atemporal, su presente es una vitrina.

Por un momento me sentí culpable de apropiarme de esos lugares tal cual japonés; es una lástima, la memoria es porosa para el olvido, y uno no siempre puede retener todos los detalles. De ahí, las fotos, como la literatura.

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