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Una nueva Babel (2001), de Cildo Meireles no. 2 (Jane Alexander, African Adventure 1999–2002) "The first figure encountered when approaching the installation is Harbinger, an anthropomorphic character with a human body and monkey face, made from oil-painted reinforced Cretestone with found shoes and standing on an orange barrel. (...) Alexander said: ‘Much of what I consider while producing my work is globally pervasive, such as segregation, economic polarities, trade, migration, discrimination, conflict, faith etc’ " "Nuestro mundo muerto" es una colección de cuentos de Liliana Colanzi, escritora boliviana, e incluye los textos ganadores del certamen Aura Estrada 2015. Dice Martín Cristal en una reseña para La Voz: "Por su cohesión temática, su incorporación de ciertos rasgos regionales (¿nostalgia del boom latinoamericano?) y por un estilo trabajado como una masa liviana y refinada —con algunos localismos, frutos abrillantados dispersos que le dan a la prosa su sabor particular—, Nuestro mundo muerto es un libro disfrutable, plantado en la triple frontera entre lo verdadero, lo percibido y lo sobrenatural: “eso” que sólo aceptamos cerca de nosotros cuando su contacto se nos vuelve innegable." Lo que me interesa más es el universo íntimo de sus personajes, criaturas a las que la autora trata con la compasión de quien observa a "seres luchar a ciegas" (Colanzi dixit). De lo que somos testigos, entonces, es del mundo privado de seres que buscan "un asidero para no caer" ante la inminencia del derrumbe final de todas las cosas, la respuesta personal ante situaciones límite donde el mundo parece despedazarse por completo. Jane Alexander, African Adventure 1999-2002 "is a comment on colonialism, identity, democracy and the residues of apartheid. The silent, tensely arranged forms speak of human failure, our inability to relate to each other, and a segregated and fragile society. The hybrid characters, neither human nor animal, are simultaneously emblems of monstrosity and oddly beautiful."
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#art #tatemodern #southafrica Swedenborg Este ensayo de Andrés Barba es un acercamiento interesante a la risa y el poder. Dice Barba en un inicio: "cada vez que un hombre abre la boca para reír está devorando a otro hombre". La risa es, entonces, el encuentro con el otro. En el campo político, apunta Barba, la risa ha sido deslegitimada en pro del sentimiento —donde lo políticamente correcto es, tal vez, el bastión desde que el que se luchan las batallas más encarnizadas. Barba parece esgrimir una defensa ante la risa a partir de su rol contra el fascismo (Chaplin y El Gran Dictador), la sexualidad (Deepthroat) y el conformismo, pero acota, al mismo tiempo, dos fronteras en las que el humor siempre se mete en problemas: el horror —por ejemplo, antes las víctimas de 9-11— y lo sacro —con el caso de Charlie Hebdo y el Islam. La tesis última es que, como apunta Foucault, todo es un ejercicio de poder: el que ríe y el que no ríe están en bandos opuestos en los que la idea (y el debate) se minimiza ante la supuesta ofensa —la carcajada como ejercicio de dominación del otro. .
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#libros #librosrecomendados #libro #leer

Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Choose a fucking big television, Choose washing machines, cars, compact disc players, and electrical tin openers. Choose good health, low cholesterol and dental insurance. Choose fixed- interest mortgage repayments. Choose a starter home. Choose your friends. Choose leisure wear and matching luggage. Choose a three piece suite on hire purchase in a range of fucking fabrics. Choose DIY and wondering who you are on a Sunday morning. Choose sitting on that couch watching mind-numbing sprit- crushing game shows, stuffing fucking junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing you last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked-up brats you have spawned to replace yourself. Choose your future. Choose life… But why would I want to do a thing like that? – Irvine Welsh

por amor al dolarServín tiene ese carisma que dan los outsiders: la capacidad que tienen algunos individuos de dejarlo todo, mientras el resto los vemos partir desde nuestros escritorios. Es la seducción que da la renuncia y el vértigo, que como diría Kundera, es el miedo a dejarnos seducir por la tentación de caer.

Servín sigue así la línea de escritores que han llevado al límite sus propias vidas. Nombrar algunos es repetitivo, pero vale la pena encontrar ese punto geográfico de confluencia entre Kerouac y Bukowski. Servín se introduce en ese mundo desde un punto todavía menos favorable: la condición de ilegal y apátrida en el país del dólar. Su viaje no está exento de vanidad: la necesidad de autodestruirse y llegar a un punto donde nadie de su círculo inmediato ha llegado, tal cual quote de Don Delillo, miembro fundador de esa generación.

De esta manera Servín comparte la vida de un emigrante fuera de sentimentalismos, (“yo elijo lo que cuento”) , posicionado en un punto privilegiado gracias a su valemadrismo y cinismo. Así, Servín arrasa con todo: desde el lugar común de criticar a la sociedad consumista, anclada en su servidumbre con paga quincenal, hasta la necesidad del latino por fincar sus sacrificios diarios de doble jornada en un mañana indefinido.

Ante esta esclavitud moderna maniatada a través de sobres con dinero, Servín opta por escapar. Primero de México, después de Estados Unidos. En eso se traduce la línea argumental, aderezada por episodios situados en un México encerrado en barrios que bien podrían ser El Rosario o La Bondojito. En ambos lados de la frontera, Servín se sirve de su situación alienada para alimentar su escritura: lo que le falta de imaginación, lo suple en experiencia, experiencia que para nosotros solo es asequible a través de la literatura.

Finalmente, Faulkner decía que a la mayor parte de la gente le da miedo descubrir exactamente cuántas penurias y pobreza son capaces de soportar. A todos les asusta cuán duros pueden llegar a ser. Para Faulkner, ese es el camino del buen escritor, y J.M. Servín sabe recorrerlo bien.

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